Comportamiento canino: el método que usan los entrenadores para controlar el ladrido de los perros
El método evita los castigos y se apoya en la comprensión del comportamiento natural del animal para obtener menos estrés, más armonía y una comunicación más clara entre humanos y mascotas. Conocé los tres pasos del especialista en adiestramiento.

El ladrido es el idioma natural de los perros. Con él avisan, buscan atención y expresan emociones. El problema aparece cuando ese lenguaje se vuelve constante y desmedido, afectando la convivencia dentro del hogar y con el entorno.
Para evitar conflictos sin apagar la personalidad del animal, el entrenador canino Baruch Correa, especialista en adiestramiento positivo, propone un método simple y efectivo para enseñarles a los perros a usar el ladrido de forma consciente y controlada.

La clave no está en reprimir, sino en educar el comportamiento. “No se trata de silenciar al perro, sino de enseñarle cuándo ladrar y cuándo no”, explica Correa. Su técnica convierte al ladrido en una conducta asociada a órdenes específicas, con resultados rápidos y un impacto directo en el vínculo entre el perro y su tutor.
¿Cómo enseñarle a tu perro para que ladre en el momento correcto?
1- Reforzar el ladrido correcto
El entrenamiento comienza premiando al perro cuando ladra ante un estímulo adecuado, como alguien que llega a la puerta. Aunque suene contradictorio, este refuerzo positivo crea una asociación clara entre el ladrido y una recompensa. Snacks, palabras de aliento o caricias le indican al animal que está “usando bien su voz”.
2- Enseñar el silencio
Una vez que el perro comprende que el ladrido tiene valor, se introduce una orden de calma, como “basta” o “ya”. Cuando el animal deja de ladrar tras escucharla, recibe un premio inmediato. Así, aprende que el silencio también es una conducta deseada y recompensada.
3- Alternar órdenes
La etapa final consiste en combinar ambos comandos: uno para activar el ladrido y otro para detenerlo. De este modo, el perro no solo entiende cuándo puede ladrar, sino también cuándo es momento de parar.

Finalmente, Correa recomienda sesiones breves, de no más de 5 minutos, varias veces al día. El método evita los castigos y se apoya en la comprensión del comportamiento natural del perro. El resultado: menos estrés, más armonía y una comunicación más clara entre humanos y mascotas.



















