Identificaron la primera nueva especie de pingüino descrita en más de un siglo: Pygoscelis kerguelensis.
Identificaron la primera nueva especie de pingüino descrita en más de un siglo: Pygoscelis kerguelensis. Foto: Noticias Ambientales.

Un equipo internacional de biólogos liderado por investigadores de Chile logró identificar la primera nueva especie de pingüino descrita en más de un siglo. El descubrimiento corresponde al Pygoscelis kerguelensis, un linaje oculto dentro de los conocidos pingüinos papúa.

La nueva especie habita en las islas Kerguelen, un remoto archipiélago ubicado en el océano Índico al norte de la Antártica. Allí, las condiciones climáticas extremas y el aislamiento geográfico favorecieron un proceso evolutivo único durante miles de años.

El hallazgo fue posible gracias a un amplio análisis genómico realizado por especialistas de la Universidad de Los Lagos, la Universidad de California en Berkeley y centros científicos asociados de Chile y otros países.

Además, los investigadores concluyeron que otras tres subespecies de pingüinos papúa también deberían ser consideradas especies independientes debido a sus profundas diferencias genéticas y adaptativas.

Identificaron la primera nueva especie de pingüino descrita en más de un siglo: Pygoscelis kerguelensis. Foto: Noticias Ambientales.

Cómo lograron identificar a la nueva especie

Durante décadas, los científicos debatieron si los pingüinos papúa correspondían realmente a una sola especie o si existían linajes diferenciados ocultos bajo una apariencia similar. Para resolver esa incógnita, el equipo secuenció el genoma completo de 64 individuos provenientes de diez colonias distribuidas en distintas regiones australes y subantárticas.

A su vez, los especialistas compararon vocalizaciones, comportamientos alimentarios, períodos reproductivos y características físicas, incluyendo variaciones en la coloración y adaptaciones fisiológicas. Los resultados mostraron que las poblaciones evolucionaron de forma distinta según las condiciones ambientales y la disponibilidad de alimento en cada isla o región marina.

Mientras el pingüino papúa del sur desarrolló genes asociados a la conservación del calor y almacenamiento de grasa en ambientes polares, otras poblaciones adaptaron su metabolismo a aguas más cálidas y salinas.

Una especie adaptada a ecosistemas extremos

El nuevo Pygoscelis kerguelensis representa un ejemplo de especiación impulsada por el aislamiento geográfico y las diferencias ecológicas entre archipiélagos del hemisferio sur. Los investigadores sostienen que la permanencia de estas aves cerca de sus colonias reproductivas limitó sus desplazamientos y favoreció adaptaciones locales muy específicas.

En las islas Malvinas y Martillo, por ejemplo, algunas poblaciones desarrollaron una mayor capacidad muscular y cardíaca para recorrer largas distancias en busca de alimento. En cambio, las especies presentes en Crozet, Marion y Macquarie evolucionaron en ambientes oceánicos menos fríos, con cambios genéticos vinculados a la tolerancia térmica y salina.

La investigación también abre nuevas puertas para estudiar cómo los pingüinos responden a amenazas emergentes como la gripe aviar y el calentamiento del océano.

Identificaron la primera nueva especie de pingüino descrita en más de un siglo: Pygoscelis kerguelensis. Foto: Noticias Ambientales.

El valor ecológico de esta nueva especie

La identificación del Pygoscelis kerguelensis aporta información clave para comprender cómo evolucionan las especies en ecosistemas aislados y frágiles como la Antártica y las regiones subantárticas.

Además, el hallazgo permitirá diseñar estrategias de conservación más precisas, ya que reconocer especies independientes ayuda a evaluar mejor sus riesgos poblacionales y necesidades ambientales. Los científicos advierten que muchas colonias subantárticas enfrentan crecientes amenazas por el cambio climático, la pesca comercial y la llegada de especies invasoras.

En islas gobernadas por países como Chile, Francia, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y los Países Bajos, la pérdida de hábitats podría afectar especialmente a las poblaciones más pequeñas y aisladas.

Debido a que estos pingüinos poseen escasa capacidad para migrar hacia nuevos territorios, cualquier alteración ambiental puede comprometer seriamente su supervivencia futura y el equilibrio ecológico de los ecosistemas australes.