El Pasaje de Drake: el “cuello de botella”
El Pasaje de Drake: el “cuello de botella” Foto: gap360

Hay un lugar en el planeta donde el mar no solo ruge: decide. Decide cuánto calor llega al sur profundo, cuánto carbono baja a las profundidades y qué tan conectado está el sistema oceánico global. Ese lugar es el Pasaje de Drake, una franja de agua abierta entre el Cabo de Hornos y la Península Antártica, que funciona como un corredor natural entre placas, corrientes y reclamos.

En términos simples: es una autopista marítima temida por navegantes y codiciada por estrategas. En términos científicos: es el punto más estrecho de la gran corriente que da la vuelta completa al continente blanco y conecta Atlántico, Pacífico e Índico.

Un pasaje de “tres océanos” que existe porque no hay tierra que lo frene

El Pasaje de Drake separa Sudamérica de la Antártida y conecta el sudeste del Pacífico con el sudoeste del Atlántico, extendiéndose hacia el Océano Austral. Su anchura ronda los 800 km (con variaciones según el punto de medición), y su fama de aguas hostiles está asociada a vientos y oleajes extremos sin barreras continentales a esas latitudes. Esa apertura permite que circule la Corriente Circumpolar Antártica (CCA/ACC), considerada la mayor corriente oceánica del planeta, que fluye de oeste a este rodeando a la Antártida.

Enfría a la Antártida y vuelve a tensar el mapa entre Argentina y Chile Foto: Wikipedia

La Enciclopedia Britannica detalla que la ACC separa el Océano Austral de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico alrededor de los 60° S, y estima un transporte medio de 134 Sverdrups, con mediciones a través del Drake que pueden llegar a 173,3 Sv.

¿Por qué esto regula el clima del planeta?

Porque lo que ocurre en ese “anillo” oceánico reordena calor, carbono y nutrientes a escala global. El propio resumen de Diario Uno explica que, en el Drake, la circulación ayuda a transportar carbono hacia zonas profundas donde puede quedar almacenado por largos períodos. Y el CSIC remarca que la ACC regula el transporte de calor, humedad, carbono y nutrientes entre el Océano Austral y latitudes más bajas, influyendo de forma sustancial en el CO₂ atmosférico y el clima global.

Mapa del Pasaje de Drake Foto: Wikipedia

Además, al no existir un “puente” terrestre que conecte Sudamérica con la Antártida, el sistema de vientos y corrientes asociado al Océano Austral contribuye a mantener el continente antártico aislado de aguas más cálidas.

Del hallazgo del Estrecho de Magallanes al Drake: una historia de rutas y poder

En 1520, Fernando de Magallanes descubrió el canal que conecta Atlántico y Pacífico entre el extremo continental de Sudamérica y Tierra del Fuego, conocido luego como Estrecho de Magallanes. Britannica subraya que el Estrecho fue una ruta clave para veleros antes de que el Canal de Panamá (1914) ofreciera un paso atlántico–pacífico mucho más corto.

Pero el mapa del sur no se detuvo ahí. En 1615–1616, la expedición de Willem Schouten buscó una alternativa y terminó abriendo una ruta “más simple” (aunque más larga) alrededor del extremo austral, asociada al Pasaje de Drake, y Schouten dio nombre al Cabo de Hornos. Desde Chile, el Museo Territorial Yagán Usi recuerda que las naves partieron de Texel en 1615 y que el 29 de enero de 1616 divisaron y nombraron “Hoorn” al peñón que luego sería conocido como Cabo de Hornos.

Ese mismo museo suma una lectura clave para el presente: la narrativa de “hazaña” europea muchas veces invisibilizó el habitar ancestral fueguino y yagán, y sus saberes de navegación.

La disputa moderna: cuando la geografía se vuelve documento

Hoy, el Pasaje de Drake vuelve al centro por su ubicación y por la sensibilidad política del extremo austral. La historia reciente de esa tensión tiene un hito: el Conflicto del Beagle, originado en el siglo XIX y agudizado en los años 70. Memoria Chilena recuerda el Compromiso de Arbitraje de 1971 (Allende–Lanusse), el Laudo de 1977, el rechazo argentino y la escalada militar, seguida por la mediación de Juan Pablo II.

Tratado de Paz y Amistad Foto: Wikipedia

El cierre institucional llegó con el Tratado de Paz y Amistad: según documentación del Senado argentino, se firmó el 29 de noviembre de 1984 y fijó límites desde el Canal Beagle hasta el área del Cabo de Hornos, incorporando delimitación marítima, mecanismos de solución pacífica y derechos de navegación. Ese marco explica por qué, incluso sin titulares estridentes, el sur se sigue leyendo con lupa: allí conviven rutas, derechos, cooperación y un océano que no entiende de fronteras.

Un dato que incomoda: la ciencia también está reescribiendo el origen de la corriente

Durante décadas se pensó que la apertura de pasos como Drake y Tasmania explicaba el “arranque” de la ACC y el aislamiento térmico antártico. Pero el CSIC informó un cambio de paradigma: una corriente circumpolar con características similares a las actuales no se habría formado hasta hace ~14 millones de años, y su consolidación moderna estaría vinculada a cambios en densidad del océano y vientos del oeste del sur.