Científicos perforaron el lecho marino frente a la costa este de Estados Unidos y hallaron agua de baja salinidad bajo el Atlántico.
Científicos perforaron el lecho marino frente a la costa este de Estados Unidos y hallaron agua de baja salinidad bajo el Atlántico. Foto: Imagen generada con Gemini IA para Canal26.com.

Un sorprendente hallazgo científico bajo el océano Atlántico volvió a despertar el interés de la comunidad internacional. En esta ocasión, un grupo de investigadores logró perforar el lecho marino frente a la costa este de Estados Unidos y descubrió una enorme masa de agua de baja salinidad escondida a casi 200 metros de profundidad bajo el fondo oceánico.

El descubrimiento fue realizado por especialistas de la Expedición 501 IODP³-NSF, integrada por científicos de distintos países, quienes extrajeron núcleos de sedimentos ocultos bajo la plataforma continental para estudiar qué se escondía debajo del Atlántico. Los resultados confirmaron una sospecha que los expertos mantenían desde hace casi 50 años: la posible existencia de acuíferos submarinos ocultos bajo el océano.

La plataforma oceánica desde la que se realizó la perforación. Foto: YouTube / ECORD_IODP.

El hallazgo bajo el Atlántico que sorprende a la comunidad científica

La expedición se llevó a cabo frente a las costas de Nueva Inglaterra, al sur de Cape Cod, donde los investigadores realizaron perforaciones profundas en el fondo marino durante varios meses.

A través de esas tareas lograron recuperar muestras de sedimentos y analizar capas geológicas ocultas bajo el océano Atlántico. Allí detectaron una gran reserva de agua “fresca” o de baja salinidad atrapada entre materiales porosos bajo el mar.

Aunque no se trata de agua completamente dulce, el sistema funciona de manera similar a los acuíferos terrestres. Las capas de arena y sedimentos almacenan el líquido, mientras que otros niveles de arcilla actúan como barreras naturales capaces de retenerlo durante miles de años.

Océano Atlántico. Foto Unsplash.
El descubrimiento confirma una teoría planteada hace casi 50 años sobre la existencia de acuíferos submarinos ocultos. Foto: Unsplash.

La diferencia es que todo este gigantesco sistema permanece oculto debajo del océano y cubierto por agua salada. La existencia de estos depósitos submarinos ya había sido planteada en 1976, pero hasta ahora nunca se había logrado obtener pruebas directas ni muestras de un sistema de semejante magnitud.

Cómo lograron perforar el lecho oceánico a casi 200 metros de profundidad

La campaña científica se desarrolló entre mayo y agosto de 2025 y reunió a 40 investigadores provenientes de 13 países. Durante la expedición, los científicos perforaron el lecho marino y extrajeron núcleos de sedimentos que posteriormente fueron trasladados al Bremen Core Repository, en el centro Marum de la Universidad de Bremen.

Allí comenzaron a abrir y estudiar las muestras para reconstruir la historia geológica de este enorme acuífero submarino. El codirector científico Brandon Dugan, perteneciente a la Colorado School of Mines, destacó la importancia del descubrimiento y aseguró: “Nos emocionó ver que existe agua fresca en múltiples tipos de sedimentos, tanto marinos como terrestres. El agua fresca en materiales tan diferentes nos ayudará a comprender las condiciones que la emplazaron”.

Los especialistas consideran que el hallazgo podría cambiar la forma en que se estudian los recursos hídricos ocultos bajo los océanos y abrir nuevas líneas de investigación sobre el comportamiento del agua subterránea marina.

Los investigadores analizarán las muestras para determinar el origen y la antigüedad del agua hallada bajo el océano. Foto: Unsplash.

El misterio que todavía desconcierta a los investigadores

Aunque el hallazgo representa un enorme avance científico, todavía queda una pregunta sin respuesta: ¿cómo llegó esa masa de agua hasta debajo del Atlántico? Los expertos manejan varias hipótesis. Una de ellas sostiene que el agua pudo quedar atrapada hace miles de años, cuando el nivel del mar era mucho más bajo que el actual.

Otra posibilidad indica que se habría formado durante antiguas glaciaciones, bajo enormes capas de hielo o dentro de lagos proglaciares que existieron hace aproximadamente 20.000 o incluso 450.000 años. La investigadora Rebecca Robinson, de la Universidad de Rhode Island, explicó que las muestras seguirán siendo analizadas para obtener más respuestas sobre el origen y la antigüedad del agua.

“Los investigadores seguirán trabajando en las muestras, por ejemplo, para datar el agua subterránea con mayor precisión, algo fundamental para avanzar en nuestro conocimiento, afirmó.

Además de estudiar el agua, los científicos también buscarán analizar microorganismos que podrían vivir en estos sedimentos profundos y evaluar si sistemas similares podrían convertirse en recursos importantes en un futuro marcado por la escasez hídrica y el cambio climático.

El descubrimiento no solo aporta información clave sobre la historia geológica del planeta, sino que también abre la puerta a nuevas investigaciones sobre recursos ocultos bajo los océanos y el potencial de los acuíferos submarinos en el futuro.