Una solución inesperada: Australia usa drones para eliminar miles de ratones y salvar el ecosistema de una isla remota
La operación se desarrolla en Browse Island, una reserva natural de apenas 14 hectáreas. La iniciativa marca un cambio importante respecto de los métodos tradicionales de erradicación, que históricamente requerían grandes equipos humanos.

Aunque ocupan apenas el 5% de la superficie terrestre del planeta, las islas concentran uno de los mayores dramas ambientales de la actualidad: el 61% de las extinciones modernas de especies ocurre en estos territorios aislados, según un estudio publicado en la revista científica ‘Nature’, que identificó a las especies invasoras como el principal motor de la pérdida de biodiversidad insular.
Ratones, gatos asilvestrados y otros animales introducidos accidentalmente por el ser humano alteraron durante décadas ecosistemas extremadamente frágiles. Muchas veces llegaron como simples “polizones” en barcos comerciales o expediciones coloniales, pero terminaron convirtiéndose en depredadores letales para aves marinas y especies nativas sin defensas naturales.
Ahora, una pequeña isla frente a la costa de Australia Occidental se transformó en escenario de una nueva estrategia tecnológica para intentar revertir ese problema: drones que lanzan cebo para eliminar roedores invasores y proteger la fauna local.
Una isla remota de Australia lucha contra una invasión de ratones
La operación se desarrolla en Browse Island, una remota reserva natural de apenas 14 hectáreas ubicada a unos 180 kilómetros de la costa australiana. Aislada y deshabitada, es considerada la isla más remota de Australia Occidental.

Durante décadas, este territorio sufrió las consecuencias de distintas invasiones humanas y animales. A finales del siglo XIX llegaron mineros de guano, acompañados por gatos asilvestrados y ratones domésticos provenientes del sudeste asiático. Si bien los mineros y los gatos desaparecieron con el tiempo, los ratones permanecieron y continuaron afectando gravemente a las aves marinas que anidan en la isla.
“En todas las imágenes y vídeos se veían ratones corriendo, a menudo dentro y alrededor de nidos de aves”, explicó Donal Smith, investigador de la Universidad Monash, en declaraciones a ‘Australian Geographic’.
Cómo funcionan los drones que eliminan plagas en ecosistemas vulnerables
En octubre pasado, la empresa neozelandesa Envico Technologies desplegó drones sobre la isla para distribuir cerca de 700 kilos de cebo para roedores en toda la superficie terrestre.

La iniciativa marca un cambio importante respecto de los métodos tradicionales de erradicación, que históricamente requerían grandes equipos humanos, varios días de trabajo de campo y complejas operaciones logísticas.
La compañía ya había participado en proyectos similares en las Islas Galápagos y en Palaos. Según Mike Jensen, piloto y gerente de operaciones de la firma, la tecnología permitió erradicar roedores en 25 islas alrededor del mundo.
El impacto de las especies invasoras en las aves marinas
Los especialistas consideran que las islas son laboratorios naturales de biodiversidad, pero también espacios extremadamente vulnerables. Muchas especies evolucionaron allí sin depredadores mamíferos, por lo que la llegada de ratones o gatos puede desencadenar verdaderas catástrofes ecológicas.
La presencia de ratones en Browse Island era una amenaza constante para las aves marinas, especialmente durante la etapa de nidificación. Los investigadores detectaron roedores moviéndose dentro y alrededor de los nidos, un comportamiento que ponía en riesgo crías y huevos.

Además, el proyecto cuenta con el apoyo de la organización ambiental Island Conservation, especializada en restauración de ecosistemas insulares.
Por qué Browse Island podría convertirse en un modelo mundial de conservación
En los últimos 50 años se realizaron más de 700 campañas de eliminación de roedores en distintas islas del planeta, aunque la mayoría implicó enormes costos económicos y operativos. El uso de drones aparece ahora como una alternativa más rápida, precisa y menos costosa.
En Browse Island, las condiciones juegan a favor del proyecto. El investigador Rohan Clarke, integrante del equipo científico de Monash, explicó que el pequeño tamaño de la isla y su aislamiento natural reducen considerablemente el riesgo de reinvasión.
Así, en un contexto global marcado por la pérdida acelerada de biodiversidad, la combinación entre tecnología aérea, monitoreo científico y conservación podría convertirse en una herramienta clave para salvar ecosistemas enteros antes de que sea demasiado tarde.


















