Narcopolítica en Itatí: quiénes son los hombres fuertes detrás del intendente


En este entramado hay involucradas personalidad importantes que empiezan por el mismo intentende de Itatí, Natividad Terán. El era quien ofrecía impunidad a hombres fuertes y familias poderosas que controlan la zona, paralizada por el miedo y la necesidad.
En Itatí hay 3 bandas narco. Son muy fuertes, de gestión familiar, y todas cumplen un mismo objetivo: el ingreso, comercialización y distribución de drogas, en especial de marihuana, a al menos 7 provincias argentinas. Todavía la Justicia no tiene en claro cuándo empezaron a operar. La hipótesis es que los fuertes contactos con la política y con las fuerzas de seguridad locales les permitían a estas bandas pasar hasta 6 toneladas de marihuana por semana.
Luis "El gordo" Saucedo, Federico “Morenita” Marín y Carlos “Cachito” Bareiro son los cabecillas de estas bandas. Los dos primeros están prófugos, se cree que en Paraguay. Bareiro está preso por otra causa, pero la Justicia estima que aún opera desde la cárcel.
Saucedo era empleado municipal y llevaba meses de licencia médica. Cobraba un beneficio social de la Anses pero tiene tres casas en Itatí, una de ellas en la costanera, estratégicamente ubicada frente al edificio de la Aduana. Los investigadores pidieron que se que le embargue una flota de 23 autos.
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La caída de familiares más cercanos al intendente y al vice encendieron las luces de alerta en la investigación. Ellos son, Mariela Terán y Hernán Aquino, hija y hermano de cada uno, más la hermana de la concejal Marcelina Sosa.
Además del vínculo político, estas bandas tenían muy aceitado el nexo con la policía provincial y la Federal con base en Corrientes. El comisario de Itatí, Osvaldo Ocampo Alvarenga, fue detenido junto a los oficiales Quintana y Molina. Según los testigos, ademas de no recibir denuncias ni realizar controles, la policía de Itatí le vendía armas a los delincuentes.
A través de las escuchas, la Justicia llegó al sargento Carlos Lopez y al subcomisario Ruben Ferreyra. Además de arreglar con las bandas, los federales revendían la droga secuestrada en operativos simulados.
Por ahora, la Prefectura está afuera de una investigación que todavía avanza. Los vínculos con las fuerzas de seguridad llegaron, sin embargo, hasta la misma Gendarmería. En Jesús María, Córdoba, el segundo comandante Gabriel Alcaraz fue detenido por sus propios compañeros. Paradójicamente, daba clases de investigación y drogas en la Escuela de Suboficiales. Había trabajado en la zona de Ituzaingó y según la Justicia, filtraba información sobre controles y operativos a los capos de Itatí.
La organización incluye también al abogado Omar Serial, defensor de los narcos y de sus familiares. Tiene aceitados vínculos aceitados con parte de la Justicia Federal, que también esta bajo investigación por una serie de excarcelaciones, entre otros beneficios, a cambio de dinero.