La Justicia anuló las elecciones de la UOM, destituyó a Abel Furlán y ordenó la intervención del gremio
La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo invalidó los comicios seccionales y nacionales de los metalúrgicos y fundamentó su decisión en que el oficialismo custodió las urnas de forma unilateral y sin transparencia. Mientras el abogado Alberto Biglieri asume el control del sindicato por 180 días para llamar a nuevas elecciones, la mesa chica de la CGT calificó la medida como un ataque directo a la autonomía de los trabajadores.

La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo resolvió este viernes 22 de mayo anular los comicios internos de la seccional Campana de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) desarrollados a principios de marzo, dictaminó la invalidez de la elección nacional de autoridades y dispuso la inmediata intervención judicial de una de las estructuras gremiales más relevantes del país. Los integrantes de la Sala VIII del tribunal, los magistrados Víctor Arturo Pesino y María Dora González, fundamentaron la medida tras constatar que el proceso electoral careció de una “elección confiable, segura ni transparente”.
Según explicaron las autoridades judiciales en los escritos oficiales, la metodología aplicada para el cuidado y el conteo de las elecciones a lo largo de las tres jornadas de votación “destruyó la objetividad de todo el proceso” y vulneró los principios de libertad y democracia sindical amparados por la Constitución Nacional.
La disputa en el territorio bonaerense se originó a partir de una denuncia radicada por la opositora Lista Naranja, un espacio liderado por Ángel Derosso que exigía concentrar la votación en un único día con escrutinios provisorios diarios para evitar maniobras espurias. La Junta Electoral de la seccional, alineada políticamente con la conducción de Abel Furlán, rechazó de plano esas demandas y retuvo las urnas durante tres noches en la sede del sindicato bajo su propio control.

Los camaristas desestimaron las explicaciones del oficialismo y advirtieron que la custodia unilateral de las urnas sin la presencia de fiscales de la oposición “sepultó cualquier presunción de legitimidad y transparencia del comicio”. En ese sentido, los jueces calificaron como “inaceptable e irrazonable” el ofrecimiento que los dirigentes gremiales le habían hecho a los apoderados opositores, a quienes les habían propuesto pernoctar dentro del edificio del sindicato para vigilar las cajas de votación.
El impacto de las irregularidades detectadas en el norte bonaerense provocó un efecto dominó que arrastró a toda la cúpula nacional del gremio. El tribunal del trabajo determinó que la invalidez del proceso en Campana afectó de forma directa la constitución del Colegio Electoral que pocas semanas después reeligió a Abel Furlán como secretario general de la UOM en todo el país.
Al considerarse que ambos armados electorales resultaban inescindibles, la sentencia ordenó el cese inmediato de todas las autoridades nacionales y declaró la acefalía transitoria de la organización metalúrgica. Frente a este escenario de parálisis institucional, la Justicia del Trabajo dispuso las siguientes medidas de emergencia:
- Toma de control: las autoridades judiciales designaron al doctor Alberto Biglieri como interventor oficial del gremio, otorgándole la responsabilidad total sobre la administración y el control interno de la estructura sindical.
- Plazo para votar: el funcionario designado contará con un margen de 180 días corridos para normalizar la institución y convocar a nuevas elecciones nacionales bajo condiciones de estricta transparencia, teniendo la obligación de remitir informes de gestión trimestrales a la Cámara.

El fuerte respaldo de la CGT a la UOM
La resolución definitiva de la Sala VIII se conoció luego de que la conducción de la UOM desoyera una cautelar previa dictada 24 horas antes de la asamblea nacional, un mandato judicial que suspendía la asunción de autoridades, pero que Furlán desestimó para ratificar su mandato por cuatro años con el apoyo de 48 seccionales.
Al ser consultados por los motivos que los llevaron a concretar el congreso a pesar de la restricción legal, los colaboradores más estrechos del destituido jefe metalúrgico argumentaron: “No fuimos notificados de nada”.
La reacción del arco gremial no se hizo esperar y la Confederación General del Trabajo (CGT) emitió un duro comunicado de repudio institucional para respaldar al dirigente de los talleres. “Intervenir un sindicato es atacar la autonomía de las y los trabajadores”, sostuvo el gremio.
A través de un documento titulado de forma pública como “No a la intervención de la UOM”, la central obrera de la calle Azopardo cerró filas con la conducción desplazada y manifestó: “Rechazamos enfáticamente cualquier intento de la Justicia que avance sobre la libertad y la organización del movimiento obrero. La defensa de la democracia sindical no se negocia”.














