Inteligencia Artificial.
Inteligencia Artificial. Foto: Pixabay

Aunque algunos empresarios y líderes mundiales afirman que la Inteligencia Artificial traerá consigo un panorama desolador, Elon Musk es un poco más optimista: comunicó que, en el futuro, el dinero dejará de ser una preocupación para la mayoría de las personas.

Según el empresario, la combinación de sistemas inteligentes y máquinas avanzadas hará que el trabajo pase a ser una opción, no una obligación. Incluso, comparó la situación futura con la decisión entre comprar verduras en una tienda o cultivarlas en casa: ambos escenarios son posibles, pero solo quienes lo deseen optarán por el esfuerzo adicional.

Elon Musk, un gran impulsor de la IA. Foto: Reuters

Elon Musk se mostró muy convencido de que los recursos materiales y energéticos estarían garantizados para todos, por lo que dejaría de ser necesario ahorrar para la jubilación.

El empresario argumenta que, en un entorno donde la inteligencia artificial y la robótica puedan producir todo lo necesario para vivir, el trabajo humano será una actividad opcional. Las máquinas no tienen necesidades, derechos laborales ni salarios, lo que las hace más rentables para las empresas y capaces de operar de forma continua.

La propuesta de Musk plantea un escenario en el que la abundancia generada por la tecnología elimine la escasez y, por tanto, la función central del dinero como medio para acceder a bienes y servicios. Así, todos tendrían cubiertas sus necesidades básicas, y el ahorro dejaría de ser una preocupación central para la mayoría.

Un ejemplo claro de la teoría de Elon Musk

Las teorías acerca de que la inteligencia artificial (IA) acabaría con el trabajo de muchas personas ya tiene un gran fundamento: la fábrica de Xiaomi que prescinde de empleados para producir un celular por segundo todos los días.

La ciudad de Beijing, en China, es testigo de la “fábrica oscura”, un lugar totalmente automatizado, donde robots operan 24 horas al día, 7 días a la semana, en completa oscuridad y sin presencia humana en la línea de producción.

La “fábrica oscura”. Foto: Xiaomi

Ubicada en el distrito de Changping, esta instalación gigante de aproximadamente 81.000 m², ensambla un smartphone cada segundo. Eso equivale a 3.600 unidades por hora, con un nivel de precisión y eficiencia imposible de alcanzar con mano de obra humana.

El hecho de que no haya luces encendidas tiene que ver con que no hay trabajadores que necesiten ver. Todo el proceso, ensamblaje, instalación del sistema operativo, pruebas de calidad y empaquetado, está controlado por una inteligencia artificial avanzada llamada Hyper IMP.

Gracias a esta tecnología, las máquinas se comunican entre sí en tiempo real, detectan y corrigen fallas de manera autónoma y optimizan de forma constante la producción, sin intervención humana.