Las ojotas son cosa del pasado: la nueva tendencia del verano 2026 que combina comodidad y estética
En distintos puntos, se impone una alternativa que redefine lo que se espera de un zapato veraniego, incluso para la playa. Brasil es el primer escenario donde comenzó a hacerse visible esta nueva moda, y hoy su influencia se extiende a varios países vecinos.

Durante años, el verano estuvo ligado a opciones de calzado simples y funcionales, casi sin lugar para el diseño. Sin embargo, esa lógica empieza a quedar atrás. Una nueva forma de pensar el calzado para el calor gana terreno y pone el foco en la comodidad, la estética y el origen responsable de los materiales, muy lejos de las clásicas ojotas de plástico.
En distintos puntos de la región ya se impone una alternativa que redefine lo que se espera de un zapato veraniego, incluso para la playa. En Brasil, las costas se convirtieron en el primer escenario donde esta tendencia 2026 comenzó a hacerse visible, y hoy su influencia se extiende a varios países vecinos.
Por qué las ojotas se dejarán de usar
Especialistas en moda coinciden en que los consumidores buscan cada vez más piezas duraderas y mejor terminadas. Los modelos descartables pierden protagonismo porque no resisten el uso prolonado ni mantienen su forma con el paso del tiempo.

La decisión ya no responde solo a una cuestión estética. Factores como el confort, la calidad de los materiales y el impacto ambiental pesan cada vez más al momento de elegir. El resultado es una preferencia por calzados que acompañan el movimiento del pie y, al mismo tiempo, reducen su huella ecológica.
El sello brasileño: materiales innovadores y lujo consciente
Brasil, histórico referente del diseño veraniego, lidera este cambio con propuestas basadas en materias primas locales. Diseñadores y fabricantes comenzaron a revalorizar materiales que antes se descartaban y hoy son sinónimo de exclusividad.

Entre ellos se destacan cueros provenientes de peces amazónicos como el pirarucú, apreciado por su resistencia y flexibilidad. También gana protagonismo la piel de tilapia, trabajada con técnicas artesanales que generan texturas únicas y fomentan el empleo local. A estas opciones se suman cueros exóticos tratados bajo estándares éticos, con trazabilidad y bajo nivel de desperdicio.
De la arena a la ciudad: el calzado que une confort y elegancia
La gran fortaleza de esta tendencia es su versatilidad. Los nuevos diseños ya no se limitan al uso doméstico o playero: funcionan también en la ciudad y acompañan jornadas largas sin perder comodidad. Las paletas naturales y las texturas protagonistas permiten combinarlos tanto con looks relajados como con propuestas más urbanas.

Estas piezas ya se comercializan en tiendas independientes y plataformas digitales de países como Argentina, Chile, México y Colombia. El interés crece entre quienes valoran el diseño con identidad, la historia detrás de cada producto y las alternativas más amigables con el ambiente.













