Hobby Dogging: la nueva tendencia con “perros invisibles” que promete destronar a los therians
Este tipo de paseos se convirtió en un fenómeno viral en las redes sociales. De qué se trata la nueva tendencia de simular pasear un perro.

Con el fenómeno de los “therians”, algunas prácticas parecen ser cada vez más visibles en las redes sociales. Pero tras esta polémica, se descubrió una nueva práctica nacida en Alemania logró captar la atención: el llamado “Hobby dogging”, que consiste en simular el paseo de un perro sin que haya un animal real.
La dinámica de este paseo es muy sencilla, ya que personas que no desean tener una mascota real salen a caminar por las plazas y los espacios públicos con una correa en la mano, tal como lo hacen los dueños con sus perros, pero sin ningún animal del otro extremo. Simplemente buscan recrear la rutina asociada al paseo pero sin un ser vivo al que pasear.

Pero esto no es todo, sino que uno de los aspectos que más llama la atención es que no solamente caminan con una correa vacía, sino que algunos contratan a un entrenador para que “los acompañe” durante la experiencia. De hecho, el servicio es real y pago. Los adiestradores agendan una sesión donde les dan indicaciones, marcan pausas y se simulan interacciones típicas de paseos.
¿Cuál es el origen del Hobby Dogging?
El Hobby Dogging no es una práctica nueva, sino que nació como una sátira que terminó consolidándose como una disciplina con fines formativos y recreativos. Su creadora es la adiestradora profesional Barbara Gerlinger, quien ideó el concepto inicialmente como una broma (lo que ella describe como un “humor de chasquido”) que parodiaba las rutinas tradicionales de obediencia canina.
Con el tiempo, la propuesta evolucionó. Gerlinger observó que la dinámica podía convertirse en una herramienta útil para que las personas practicaran técnicas de adiestramiento sin la presencia de un perro real. Según su enfoque, muchos de los desafíos en el entrenamiento no radican en el animal, sino en la comunicación, la postura y la coherencia del guía. De ahí su premisa: el problema no suele estar en el perro, sino en quien sostiene la correa.
El objetivo principal es mejorar la concentración, el lenguaje corporal y la claridad en la comunicación verbal del guía, eliminando la distracción que puede generar la presencia de un animal. Además de su dimensión formativa, esta actividad también puede cumplir una función terapéutica: algunas personas la practican como ejercicio de relajación, mientras que otras la consideran una forma simbólica de rendir homenaje a mascotas fallecidas.

¿Adiós a los therians? Esta es la nueva tendencia que causa furor en redes sociales
Esta actividad es meramente de esparcimiento. No está enfocada en la adopción ni el cuidado responsable de un perrito, sino simplemente en la experiencia cotidiana vinculada a tener uno. De hecho, la actividad incluye caminar a determinado ritmo, detenerse en puntos específicos e incluso practicar órdenes verbales.
Quienes practican el hobby dogging no desean asumir el compromiso, los gastos o la responsabilidad que implica tener una mascota. Sin embargo, buscan experimentar ciertos aspectos positivos asociados al paseo: establecer una rutina, pasar tiempo al aire libre o generar interacción social en espacios públicos.
La tendencia abrió un debate en redes sociales. Mientras algunos usuarios la consideran una excentricidad propia de nuevas formas de ocio urbano, otros la interpretan como una alternativa inofensiva para quienes desean incorporar hábitos saludables sin adquirir una mascota.













