Colonia, Uruguay Foto: MInisterio de Turismo de Uruguay

Colonia del Sacramento suele presentarse como el destino romántico por excelencia para quienes viven en Buenos Aires o alrededores. Un ferry rápido, calles empedradas, faroles coloniales, tardes tranquilas y un atardecer dorado sobre el río. Suena perfecto para una cita especial. Pero quienes han viajado un 14 de febrero saben que existe una especie de “maldición” de San Valentín en Colonia: todo lo que parece idílico… termina siendo un caos.

Acá te contamos por qué este destino tan idealizado puede transformarse en una mala idea justo en esa fecha.

La maldición de las multitudes: todo el mundo tiene la misma idea

Colonia es chiquita, y ese es parte de su encanto. El problema es que San Valentín dispara un aluvión de parejas que cruzan desde Buenos Aires, Montevideo y hasta desde el interior de Uruguay.

Calles que normalmente están casi vacías —como la icónica Calle de los Suspiros— se convierten en pistas de selfies interminables. Encontrar un rincón tranquilo se vuelve misión imposible. La caminata romántica termina siendo una caminata en fila india.

Los caminos adoquinados del Barrio Histórico. Foto: Ezequiel Alippe

Hoteles llenos, precios altos y reservas imposibles

La “maldición” también alcanza el alojamiento. Los hospedajes con estilo colonial, o con vista al río, se reservan con semanas —si no meses— de anticipación. Y los que quedan suelen tener precios inflados por la demanda de la fecha.

Lo mismo pasa con el ferry: pasajes más caros, horarios agotados y filas más largas de lo normal. La escapada express se convierte en una operación logística digna de un feriado XXL.

El clima de febrero: otra parte de la maldición

Aunque Colonia es hermosa todo el año, febrero es caprichoso. Calor fuerte, humedad, sol que pega de frente y tormentas repentinas pueden arruinar el plan romántico.

Si soñabas con pedalear bicicletas, caminar por la costanera o sentarte bajo un árbol a ver la tarde caer, quizá termines refugiado bajo un toldo esperando que pare la lluvia.

Colonia del Sacramento, Uruguay. Foto: @coloniadelsacramentouy

Se pierde la esencia que hace especial a Colonia

La mayor magia de Colonia es su tranquilidad. Su ritmo lento. La calma que se respira en cada esquina.

Pero en San Valentín, esa esencia desaparece: más turistas, más ruido, más competencia por cada espacio fotogénico.

La ciudad se siente más como un parque temático romántico que como un refugio colonial.

Colonia del Sacramento, Uruguay. Foto: @coloniadelsacramentouy

Entonces, ¿hay que evitarla?

No del todo. Colonia es un gran destino, pero su mejor versión aparece lejos de las fechas masivas. Un fin de semana antes o después vas a disfrutar:

  • menos gente
  • mejores precios
  • restaurantes sin apuro
  • una experiencia realmente íntima

San Valentín puede ser una excusa perfecta para viajar… pero no necesariamente para conocer Colonia.