Adiós a los aviones amarillos: una aerolínea low cost se declaró en quiebra y canceló todos sus vuelos
La empresa, que empleaba a unas 17.000 personas, se había consolidado como una de las low cost más agresivas del mercado, reconocida tanto por sus tarifas bajas como por su modelo de cobro de servicios adicionales y su estética inconfundible.

Una de las aerolíneas low cost más reconocidas de Estados Unidos dejó de operar de forma abrupta. Se trata de Spirit Airlines, que este sábado anunció la cancelación total de sus vuelos y el inicio de un proceso de cierre.
A través de un comunicado oficial, su empresa matriz, Spirit Aviation Holdings, informó “con pesar que la compañía inició el cierre ordenado de sus operaciones, con efecto inmediato”. En la misma línea, aclararon: “Todos los vuelos de Spirit fueron cancelados, y los pasajeros de Spirit no deben acudir al aeropuerto”. También confirmaron que se gestionarán los reembolsos para quienes ya tenían pasajes comprados.
Una crisis que terminó en cierre total
La compañía venía atravesando una situación financiera delicada desde hace tiempo. De hecho, se había declarado en bancarrota en dos oportunidades durante 2025, en un intento por reestructurar su funcionamiento. En paralelo, el gobierno de Estados Unidos evaluó la posibilidad de asistirla económicamente para evitar su caída.

El propio presidente Donald Trump había deslizado que estaba analizando una ayuda para sostener miles de puestos de trabajo, e incluso habló de una “propuesta final”. Sin embargo, ese rescate nunca se concretó y la empresa avanzó con su plan de cierre.
Sin acuerdo y sin rescate
El secretario de Transporte estadounidense, Sean Duffy, respaldó la postura oficial y explicó por qué no prosperó la intervención estatal. “El presidente estaba como perro con hueso tratando de encontrar la manera de mantener a Spirit a flote”, sostuvo durante una conferencia en el Aeropuerto Internacional Libertad de Newark.
Aun así, dejó en claro que la decisión final no dependía del gobierno: “Al final, este fue un asunto de los acreedores. De nuevo, ellos tienen la última palabra sobre si quieren o no hacer un acuerdo con el gobierno”. Y agregó: “Pero también, desde la perspectiva del gobierno, en general no tenemos medio billón de dólares guardado en alguna cuenta extra que podamos destinar al rescate de una aerolínea”.
El funcionario fue contundente con los pasajeros: “Si tienen un vuelo programado con Spirit Airlines, no se presenten en el aeropuerto. No habrá nadie para ayudarlos”.
Adiós a los aviones amarillos
Con base en Estados Unidos y fuerte presencia en Florida, Spirit Airlines conectaba más de veinte destinos en América Latina y el Caribe, incluyendo países como México, Colombia, Costa Rica, Honduras, Perú, Puerto Rico y República Dominicana. También había operado en Haití, aunque en un contexto complejo marcado por incidentes de seguridad.
La empresa, que empleaba a unas 17.000 personas, se había consolidado desde 1992 como una de las low cost más agresivas del mercado, reconocida tanto por sus tarifas bajas como por su modelo de cobro de servicios adicionales y su estética inconfundible: aviones completamente amarillos y campañas publicitarias disruptivas.

El impacto del contexto internacional
Según explicó su CEO, Dave Davis, en marzo habían logrado un acuerdo con acreedores que abría la puerta a una reestructuración. Sin embargo, el escenario cambió rápidamente.
El aumento sostenido en el precio del combustible, impulsado por el conflicto en Medio Oriente, terminó de complicar la viabilidad del negocio. En ese contexto, la compañía no logró conseguir los fondos necesarios para seguir operando.
“Sin otra alternativa que llevar a cabo un cierre gradual de la empresa”, señaló Davis en el comunicado. Y concluyó: “Mantener el negocio requería cientos de millones de dólares adicionales de liquidez que Spirit simplemente no tiene y no podía obtener. Esto es tremendamente decepcionante y no es el resultado que ninguno de nosotros deseaba”.

















