La frase de Leandro Paredes que encendió la incertidumbre en Boca tras la eliminación de la Libertadores
El capitán dejó una frase que alimentó las dudas sobre el futuro de Claudio Úbeda. En medio de la bronca, el volante fue autocrítico y evitó dar certezas sobre la continuidad del DT.
La eliminación de Boca en la fase de grupos de la Copa Libertadores dejó un golpe deportivo de alto impacto y abrió, al mismo tiempo, una discusión inevitable sobre el futuro del cuerpo técnico. El equipo perdió 1-0 ante Universidad Católica en la Bombonera, terminó tercero en el Grupo D y quedó relegado a disputar los playoffs de la Copa Sudamericana, un escenario muy distante de la expectativa que había generado el semestre.
La derrota no solo profundizó la decepción de los hinchas, sino que también instaló una sensación de final de ciclo. En una noche cargada de tensión, con reclamos desde las tribunas y un clima de decepción generalizada, cada declaración posterior al partido empezó a ser leída en clave de futuro. Y entre todas las voces, la de Leandro Paredes fue una de las más observadas.
La autocrítica de Paredes tras el golpe
El mediocampista no buscó refugio en excusas. Apenas terminó el partido, asumió responsabilidades y reconoció que Boca no cumplió con el objetivo que se había planteado. Con tono serio, dejó en claro que el equipo no estuvo a la altura en una noche decisiva y que el golpe duele todavía más por la ilusión que existía alrededor de la clasificación.
Ese mensaje tuvo un peso especial por el lugar que ocupa Paredes dentro del plantel. No se trató solo de una declaración en caliente, sino de una autocrítica pronunciada por uno de los referentes futbolísticos del vestuario, en un momento en el que Boca necesita respuestas rápidas y señales claras después de haber quedado fuera del principal objetivo internacional del semestre.
La frase sobre Claudio Úbeda que dejó más dudas que certezas
Sin embargo, el tramo más fuerte de su testimonio llegó cuando fue consultado por la continuidad de Claudio Úbeda. Lejos de ofrecer un respaldo contundente, Paredes eligió la cautela: remarcó que el plantel no tenía información concreta y que la decisión final correspondía al club. La frase, breve pero significativa, encendió una señal de alerta porque no despejó el panorama y dejó flotando la posibilidad de cambios inmediatos.
En este tipo de contextos, el silencio también comunica. Y en Boca, donde cada palabra se mide al detalle, que uno de los referentes evite adelantar una postura clara sobre el entrenador alimenta todavía más las especulaciones. El futuro de Úbeda quedó, así, directamente vinculado a la reacción de la dirigencia en las horas posteriores a la eliminación.
Paredes reveló que jugó con una molestia física
Además de la autocrítica y de la referencia al entrenador, Paredes aportó otro dato que ayudó a reconstruir el contexto con el que Boca afrontó el partido. El volante contó que arrastraba una sobrecarga en el isquiotibial y que, aun así, decidió estar presente en un encuentro que consideraba imposible perderse. Su presencia, en esas condiciones, reflejó el nivel de exigencia con el que el equipo llegó a una noche límite.
La revelación también sumó una capa de lectura sobre el rendimiento del equipo, que venía atravesando semanas de irregularidad y problemas físicos. Aunque el propio jugador no utilizó esa situación como justificación, su testimonio exhibió hasta qué punto el partido ante Universidad Católica se jugó con una carga emocional y física superior a la habitual.
Úbeda asumió la responsabilidad y dejó su continuidad en el aire
Las dudas sobre el futuro del entrenador no nacieron solamente por la frase de Paredes. El propio Claudio Úbeda, en conferencia de prensa, evitó confirmar su continuidad y admitió que ese tipo de definiciones dependen de los resultados. También remarcó que no era momento de hablar en profundidad del tema, aunque dejó claro que habrá reuniones para analizar lo ocurrido.
El DT se mostró golpeado, asumió la responsabilidad total por la eliminación y reconoció que el equipo no tuvo claridad en el segundo tiempo. También habló de impotencia y de la angustia que dejó no haber podido avanzar de ronda, en un torneo que para Boca siempre representa una vara de exigencia superior. Lejos de apagar el incendio, sus palabras reforzaron la idea de que el ciclo quedó bajo evaluación.
La Bombonera explotó y Riquelme quedó en el centro de la escena
El contexto posterior al partido fue tan determinante como el resultado. La Bombonera despidió al equipo con bronca, reproches e insultos, una reacción que expuso la gravedad del golpe deportivo. En ese clima, la figura de Juan Román Riquelme volvió a quedar bajo la lupa, ya que toda decisión sobre la continuidad del entrenador pasa por la conducción del club.
Distintos reportes señalaron, además, que Riquelme bajó al vestuario tras la derrota, un gesto que suele leerse como señal de involucramiento directo en los momentos de crisis. La eliminación, por su peso simbólico y por el momento en que llega, obliga a una revisión profunda de lo hecho hasta acá y acelera definiciones que quizás parecían más lejanas.
Un final abierto en un momento decisivo para Boca
Lo que dejó la noche ante Universidad Católica fue algo más que una derrota. Boca pasó, en cuestión de minutos, de jugarse la clasificación a quedar envuelto en un escenario de máxima incertidumbre. La continuidad de Úbeda quedó en discusión, el plantel asumió responsabilidades y los hinchas volvieron a expresar un malestar profundo con el presente futbolístico del equipo.
Mientras Paredes se prepara para sumarse a la Selección argentina de cara al Mundial 2026, en la Ribera se abre una etapa de definiciones. No hay confirmaciones oficiales, pero el mensaje que quedó flotando tras el partido es contundente: la eliminación reactivó todas las preguntas. Y entre ellas, una sobresale por encima del resto: si Claudio Úbeda podrá sostenerse en el cargo después de una noche que cambió por completo el clima en Boca.














