
La gestión de Gianni Infantino atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión. Un grupo de exfutbolistas de renombre internacional publicó una contundente carta en la que cuestionó el rumbo de la FIFA y reclamó cambios estructurales en la conducción del fútbol mundial.
Entre los firmantes aparecen campeones del mundo y referentes históricos como Didier Drogba, Emmanuel Petit, Bixente Lizarazu y Robert Pires, quienes expresaron su preocupación por decisiones que, a su entender, alejan al organismo de los intereses reales del deporte.
El proyecto que encendió la polémica
La reacción de las leyendas del fútbol llegó después de que trascendiera una iniciativa impulsada por Infantino para permitir la participación de capitales privados en activos estratégicos relacionados con los derechos comerciales de los Mundiales.
La propuesta generó malestar en distintos sectores y fue interpretada por los exjugadores como una nueva señal del creciente peso de los intereses económicos en la toma de decisiones dentro de la FIFA.
En el documento difundido públicamente, las figuras apuntaron directamente contra la conducción actual. “El cambio es necesario. El poder nubló la capacidad del actual liderazgo para distinguir entre sus propios intereses y lo que realmente es mejor para el fútbol. Ya basta”, señalaron.
La crítica por la falta de voz de jugadores y aficionados
Además de rechazar el proyecto, los exfutbolistas denunciaron que buena parte de las decisiones más relevantes se toman sin consultar a quienes fueron protagonistas del juego ni a los aficionados que sostienen la industria deportiva.
Según expresaron, existe una desconexión cada vez más marcada entre los órganos de gobierno del fútbol y quienes viven el deporte dentro y fuera de la cancha.
“Durante demasiado tiempo hemos visto cómo se tomaron decisiones importantes sin consultar ni tener en cuenta a los jugadores y sin considerar a los aficionados que sostienen este deporte”, remarcaron en el texto.
Un pedido de reformas en la FIFA
La carta no se limitó a cuestionar a Infantino. Los firmantes también pidieron avanzar hacia un modelo más representativo y transparente, con mayor participación de futbolistas, exjugadores y otros actores vinculados al desarrollo de la actividad.
El pronunciamiento representa uno de los desafíos más visibles que recibió la actual conducción de la FIFA en los últimos tiempos y reabre el debate sobre el equilibrio entre el negocio global del fútbol y la defensa de los intereses deportivos.
El reclamo sumó adhesiones de distintas generaciones
La carta fue respaldada por exfutbolistas y jugadores de distintas épocas y regiones del mundo. Además de Didier Drogba, Emmanuel Petit, Bixente Lizarazu y Robert Pires, el documento también fue compartido por figuras como Lucy Bronze, Mikaël Silvestre, Claudio Pizarro, Juan Sebastián Verón y Emmanuel Adebayor, entre otros referentes vinculados al fútbol internacional.
La repercusión del pronunciamiento también llamó la atención por la participación de Mikaël Silvestre, quien forma parte del Players’ Voice Panel, un organismo creado por la propia FIFA con funciones de asesoramiento. Su adhesión evidenció que las críticas hacia la conducción de Gianni Infantino ya no provienen únicamente de sectores externos al organismo.
La presión sobre Infantino crece dentro del fútbol mundial
El pronunciamiento de los exjugadores apareció en medio de un escenario de creciente tensión alrededor de la figura de Gianni Infantino. En las últimas semanas, el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, también se mostró crítico con el actual rumbo de la FIFA tras la polémica generada por el proyecto para incorporar inversores privados a negocios vinculados con la Copa del Mundo.

El debate en torno a esa iniciativa profundizó las diferencias dentro de la estructura política del fútbol internacional y reabrió la discusión sobre el modelo de gobernanza de la FIFA, el rol de los organismos continentales y los límites de la expansión comercial impulsada por la actual conducción.
Para muchos de los firmantes, el desafío no pasa solamente por una decisión puntual, sino por recuperar mecanismos que les otorguen una mayor participación a jugadores, exfutbolistas y aficionados en las discusiones que definirán el futuro del deporte.















