
Luego de que la FIFA anunciara las sanciones contra Leandro Paredes, Thiago Almada, Nahuel Molina y la propia selección Argentina por los incidentes en la final del Mundial 2026, vale la pena recordar dos antecedentes en Copa del Mundo con figuras vinculadas a nuestro fútbol.
En el Mundial 2002, disputado en Corea y Japón, Joao Pinto agredió al arbitro argentino Ángel Sánchez del encuentro entre Portugal y el local, que terminó dejando a la selección lusa afuera de competencia en la zona de grupos.

La FIFA, luego de que el juez argentino presentara su informe y confirmara que había recibido un puñetazo en las costillas, resolvió inhabilitarlo por seis meses.
Luego, hay que viajar doce años en el tiempo y, pese a que no tiene que ver con Argentina, el protagonista es un futbolista cercano a nuestro país.

Se trata de Luis Suárez, histórico goleador de Uruguay, quien estuvo cerca de jugar en River, fue el socio perfecto de Lionel Messi en Barcelona y siguen rompiendo redes en el Inter Miami.
En la fase de grupos del Mundial 2014, los Charrúas se enfrentaron a Italia, en un grupo difícil que completaron Inglaterra y Costa Rica.
A los 79 minutos de juego, mientras ambos equipos disputaban un balón en el área italiana, Luis Suárez y Giorgio Chiellini protagonizaron un choque físico. En la disputa, el delantero uruguayo impactó con sus dientes sobre el hombro izquierdo del defensor italiano.
Tras el contacto, Chiellini se desplomó reclamando la infracción, mientras Suárez se tomaba la boca simulando un golpe recibido en la mandíbula. El árbitro mexicano Marco Antonio Rodríguez no advirtió la acción en tiempo real y permitió la continuidad del juego.

Sin embargo, tras el partido, la FIFA abrió un expediente disciplinario de oficio y aplicó una sanción de nueve partidos oficiales con su selección y cuatro meses de prohibición absoluta de participar en cualquier actividad vinculada al fútbol. Además, se le impuso una multa económica de 100.000 francos suizos al jugador.













