Sorpresa cambiaria: el peso argentino figura entre las únicas monedas que se fortalecen desde el inicio del conflicto en Irán
En un contexto global marcado por la guerra en Irán y la caída generalizada de las monedas emergentes, el peso argentino sorprendió al apreciarse y posicionarse entre las pocas divisas que lograron ganar valor en medio de la turbulencia internacional.

Mientras el mundo financiero se sacude por la escalada bélica en Irán y la disparada del petróleo, el peso argentino emerge como una de las pocas monedas emergentes que logró apreciarse desde el comienzo del conflicto. Una rareza en un contexto donde la mayoría de las divisas de la región y del mundo viene perdiendo terreno frente al dólar.
El fenómeno generó sorpresa entre analistas y operadores: ¿cómo puede ser que un país históricamente vulnerable ante shocks externos termine entre los pocos ganadores cambiarios del momento?
Un contexto global adverso donde casi todas las monedas caen
Desde los primeros ataques sobre territorio iraní, el precio internacional del petróleo voló y la búsqueda de refugio por parte de los inversores fortaleció al dólar. Esto provocó que monedas tradicionalmente sólidas —como el euro, el franco suizo y el yuan— registraran retrocesos frente a la divisa estadounidense.
En América Latina, la situación fue aún más intensa:
- El real brasileño se depreció más de 1% en pocas semanas.
- El peso mexicano cayó entre 2,7% y 5%, según distintos tramos analizados.
- Otras monedas regionales como el sol peruano y el peso chileno también sufrieron fuertes retrocesos.
En medio de esta tormenta, solo dos divisas emergentes esquivaron el golpe: el peso colombiano y el peso argentino, con apreciaciones cercanas al 2% y 1% respectivamente según distintas mediciones.

¿Por qué el peso argentino se fortaleció?
Los economistas coinciden en que no se trata de un “milagro”, sino de una combinación de factores estructurales y coyunturales que están jugando a favor del tipo de cambio local.
1. Mayor oferta de dólares en el mercado local
Según especialistas del mercado, el flujo de divisas en la plaza doméstica permitió mantener estable o incluso fortalecer al peso en semanas donde el resto del mundo se veía afectado por la incertidumbre.
2. Política monetaria restrictiva
El sesgo contractivo de la política monetaria, con tasas que continúan elevadas, sigue atrayendo capital financiero y actúa como una barrera frente a movimientos bruscos.
3. Argentina se beneficia de la suba del petróleo
Un cambio estructural clave es que el país dejó de ser un gran importador neto de energía gracias al desarrollo de Vaca Muerta. La suba del crudo perjudica a la mayoría de las economías emergentes… pero favorece a Argentina, ya que mejora su balanza comercial.
4. Intervenciones cambiarias y compras del Banco Central
Aunque las reservas no crecieron al ritmo esperado por la caída del oro, el Banco Central mantuvo una postura compradora que ayudó a sostener la calma cambiaria.
El contraste con el resto del mundo
Mientras el índice DXY —que mide la fortaleza global del dólar— subió 1,5% en el último mes, muchas monedas no resistieron la presión.
En este escenario, que el peso argentino no solo haya evitado una depreciación brusca, sino que además se haya apreciado, es un dato que llamó profundamente la atención del mercado internacional.
Incluso frente a monedas que históricamente actúan como refugio, el desempeño del peso aparece mejor posicionado que el euro, el franco suizo o el yuan.

¿Es sostenible esta apreciación?
Los especialistas coinciden en que la calma cambiaria no está garantizada, pero hay elementos que podrían sostener la tendencia:
- Un flujo creciente de dólares comerciales por exportaciones energéticas.
- Intervenciones moderadas pero consistentes del Banco Central.
- Tasas reales positivas que continúan atrayendo capitales de corto plazo.
- Un escenario donde, si no se profundiza la recesión global, Argentina seguiría beneficiándose del precio del petróleo.
Sin embargo, advierten que un deterioro mayor del real o del peso mexicano podría contagiar negativamente a la región, generando presión adicional sobre el tipo de cambio local.
El peso argentino se convirtió en una rareza global: una moneda emergente que se aprecia mientras casi todas caen.La combinación de energía cara, mayores exportaciones, ingreso de dólares y política monetaria restrictiva crea un escenario donde el peso, al menos por ahora, brilla cuando nadie lo esperaba.
En un mundo convulsionado, el desempeño cambiario argentino se volvió una noticia destacada a nivel internacional… y podría seguir siéndolo si las condiciones actuales se mantienen.















