Cierra una histórica marca textil argentina tras una década: qué pasó y cómo sigue su última etapa
El cierre de una reconocida empresa textil con más de una década de actividad vuelve a poner en evidencia la crisis que atraviesa el rubro en Argentina. Seis de sus siete locales ya bajaron la persiana y el único punto de venta restante funciona solo para liquidar el stock final, en un contexto donde más de 21.000 empleadores dejaron de operar en los últimos años y el sector enfrenta una caída histórica.

La industria textil argentina vuelve a quedar en el centro de la escena: Manki, una marca con más de una década de trayectoria, anunció su cierre definitivo. La confirmación llegó desde sus redes sociales, donde detallaron que seis de sus siete locales ya cerraron y que solo uno continuará funcionando hasta liquidar el stock final.
La empresa explicó que, aunque el crecimiento sostenido fue durante años su mayor fortaleza, en el contexto actual terminó convirtiéndose en un desafío imposible de sostener. “Crecer dejó de ser viable”, señalaron al anunciar el final de su etapa comercial.
Por qué cerró Manki: un crecimiento que se volvió insostenible
En su comunicado oficial, la marca reveló que la decisión se tomó después de evaluar cómo la expansión constante —que en su momento impulsó nuevos locales y mayor presencia— había empezado a jugar en contra en un mercado debilitado.
La liquidación final se realiza en el local de Recoleta y a través de su tienda online, con precios por debajo del costo hasta agotar stock.
Pese al cierre definitivo, Manki dejó abierta la posibilidad de un eventual regreso bajo una nueva conducción o con un modelo renovado.

Un cierre que refleja la crisis textil argentina
La situación de Manki no es aislada. Según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), más de 21.000 empleadores dejaron de operar entre diciembre de 2023 y octubre de 2025, y se perdieron casi 270.000 puestos de trabajo.
La industria textil es una de las más golpeadas por la combinación de:
- apertura de importaciones, especialmente desde Asia
- caída general del consumo
- costos operativos altos
- pérdida del poder adquisitivo
Esto llevó al cierre de cientos de PYMEs, algunas con décadas de trayectoria. Un caso emblemático es Emilio Alal S.A., pyme con más de 100 años de historia que anunció el cierre de todas sus plantas, dejando a más de 250 trabajadores sin empleo.

Impacto en el empleo y en el sector
La crisis se profundiza en un rubro donde muchas empresas ya no pueden competir. El mercado está cambiando a pasos acelerados: el ingreso de productos importados a precios muy bajos y el freno en el consumo interno obligan a compañías históricas a tomar decisiones drásticas.
En este contexto, el cierre de Manki se convierte en un símbolo más del deterioro productivo:
- afecta a trabajadores y proveedores
- reduce la oferta de marcas nacionales
- refleja un consumo en caída
- deja en evidencia la fragilidad estructural del sector
¿Qué viene ahora?
Mientras se liquidan los últimos productos, Manki cierra un capítulo importante para la indumentaria local. Aunque existe la posibilidad de que vuelva en el futuro bajo otro modelo, el panorama sigue siendo incierto.
Cada nuevo cierre en la industria textil argentina suma preocupación entre comerciantes, trabajadores y consumidores, que observan cómo marcas históricas desaparecen en un contexto económico cada vez más desafiante.

















