Yamila Cafrune divide su vida entre los escenarios folklóricos, el trabajo cotidiano y su fuerte vínculo con Cañuelas.
Yamila Cafrune divide su vida entre los escenarios folklóricos, el trabajo cotidiano y su fuerte vínculo con Cañuelas. Foto: Argentina.gob.ar.

Lejos de la exposición constante y del ritmo frenético de la industria musical, Yamila Cafrune construyó una vida atravesada por el folklore, el trabajo cotidiano y un fuerte vínculo con la comunidad donde vive. La hija mayor de Jorge Cafrune, una de las figuras más emblemáticas de la música popular argentina, combina escenarios históricos como Cosquín con una rutina muy distinta a la que muchos imaginan para una artista de trayectoria nacional.

Actualmente radicada en Cañuelas, en la provincia de Buenos Aires, la cantora sostiene una carrera artística autogestiva mientras trabaja como empleada estatal y participa activamente de la vida local. Entre giras, producciones independientes y compromisos laborales, Yamila Cafrune continúa manteniendo vivo el legado familiar, aunque desde una identidad propia y alejada del perfil mediático.

La hija de Jorge Cafrune mantiene una carrera artística autogestiva mientras continúa ligada a la vida comunitaria bonaerense. Foto: Facebook / Folclore música y noticias.

El presente de Yamila Cafrune: cómo se encuentra hoy y a qué se dedica

Después de cada presentación, la vida de Yamila Cafrune vuelve rápidamente a la cotidianeidad. El verano 2026 la encontró nuevamente en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, pero apenas terminada la actuación, el destino era claro: regresar a Cañuelas y retomar la rutina diaria.

El contraste entre el escenario y la vida cotidiana, donde se desempeña como abogada define gran parte de su presente. Mientras miles de personas la reconocen como una de las voces más importantes del folklore argentino actual, ella mantiene una vida ligada al trabajo, la gestión cultural y el arraigo territorial.

En varias oportunidades, la artista destacó la importancia de pertenecer a Cañuelas y de sostener ese vínculo incluso en medio de las giras y los viajes constantes que exige el circuito folklórico.

Durante una de sus presentaciones en Cosquín, la bandera de Cañuelas apareció desplegada sobre el escenario, un gesto que reflejó esa pertenencia. También eligió vestir un diseño de impronta indígena creado por Francisco Ayala, reafirmando una identidad artística profundamente ligada a las raíces culturales argentinas.

Jorge Cafrune fue una de las figuras más importantes del folklore argentino y símbolo de la canción social popular. Foto: Facebook / Yamila Cafrune.

De las leyes a los escenarios: una artista que dejó la abogacía para dedicarse al canto

Tras alejarse de su profesión inicial, la relación entre Yamila Cafrune con la música folklórica y el Festival de Cosquín se consolidó aún más y, ahora, ya lleva más de tres décadas. De los 34 ciclos transcurridos desde su debut, asegura haber faltado apenas en pocas ocasiones. Para la cantora, Cosquín no representa solamente un festival: es un espacio emocional, artístico y cultural donde cada presentación implica una enorme responsabilidad.

Este año presentó un espectáculo especialmente diseñado para esa plaza, acompañado por una orquesta de cámara, guitarras y percusión. La propuesta buscó ampliar los límites tradicionales del folklore sin perder la esencia de la música popular argentina.

La cantora presentó un espectáculo especialmente diseñado para el Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026. Foto: Festival Nacional de Folklore de Cosquín.

Además del trabajo artístico, también debió enfrentar las dificultades económicas y logísticas que atraviesan muchos músicos folklóricos. Según contó, el apoyo del municipio de Cañuelas y de la empresa Manaos resultó fundamental para concretar el viaje y la producción del espectáculo. “No hubiera podido levantar el pie para viajar”, sintetizó la artista. Sobre lo que representa el festival cordobés, Yamila Cafrune aseguró: “Coincido con él: Cosquín es un sentir, una vivencia”.

“Zamba de mi esperanza”: el recuerdo intacto del éxito que popularizó su padre

Hablar de Yamila Cafrune implica inevitablemente recordar a Jorge Cafrune, “El Turco”, uno de los máximos referentes del folklore argentino y símbolo de la canción social. Nacido en Perico, Jujuy, en 1937, Jorge Cafrune dejó una huella imborrable en la música popular. Su cercanía con el pueblo y su compromiso con las causas sociales lo transformaron en “el cantor del pueblo”.

Fue además quien presentó por primera vez a Mercedes Sosa en el escenario de Cosquín en 1965, en un momento histórico para la cultura argentina. Sobre la figura de su padre, Yamila expresó: “Mi padre siempre fue un cantor del pueblo porque nunca dejó de pertenecer a él”.

Su mayor éxito, “Zamba de mi esperanza” fue escrita originalmente por el mendocino Luis Profili (bajo el seudónimo Luis Morales). Sin embargo, fue Jorge quien la descubrió y la convirtió en un éxito rotundo al incluirla en su disco Emoción, canto y guitarra de 1964

Jorge Cafrune fue una de las figuras más importantes del folklore argentino y símbolo de la canción social popular. Foto: Argentina.gob.ar.

Pese a ser una canción de amor y esperanza que no contenía mensajes políticos directos, fue prohibida por la dictadura militar argentina. En enero de 1978, durante el Festival de Cosquín, Cafrune desobedeció la orden oficial de censura y la cantó frente al público, inmortalizando la frase: “Aunque no está en el repertorio autorizado, si mi pueblo me lo pide, la voy a cantar”.

La artista también recordó cómo vivió desde pequeña la dimensión pública de Jorge Cafrune: “Cuando era chica, sabía que el Papi era alguien importante: cada vez que salíamos a la calle, la gente lo saludaba, lo quería abrazar, le pedía autógrafos y nosotras teníamos que agarrarnos a sus bombachas de gaucho para que él tuviera las dos manos libres! Luego, cuando falleció, la fila interminable de gente de todos los colores que querían verlo, me hizo pensar en quién se estaba yendo. Y finalmente, cuando abracé el camino del canto, la gente me demostró que todavía sabían quién era Jorge Cafrune, cuando no dejaban de darme fotos, contarme anécdotas vividas con él y decirme lo mucho que lo querían y respetaban”.

Cantar, trabajar y sostener un oficio: la rutina de la heredera de Jorge Cafrune

Con el paso de los años, Yamila Cafrune logró construir un camino artístico propio dentro del folklore argentino, aunque siempre atravesado por el peso simbólico de uno de los apellidos más importantes de la música popular.

Yamila Cafrune asegura que continuar el legado musical de su padre representa una enorme responsabilidad artística y personal. Foto: Facebook / Folclore música y noticias.

Consultada sobre lo que significa continuar ese legado, respondió: “La música, además de mi familia, significa todo para mí en la vida. El mensaje musical del papi es algo heredado para mí. Nunca copiado. De hecho, creo que nunca va a existir otro Jorge Cafrune. Para mí ha sido una gran responsabilidad llevar mi apellido. Me protegía -y lo sigue haciendo- de un montón de cosas pero a la vez, hubo gente a la que no le ha gustado mi contratación (esos son gajes del oficio). Al comienzo de mi carrera, mi herencia musical puede que haya sido seguida por mí como un mandamiento familiar, pero con el tiempo, lo hago por propia convicción”.

Entre la música, las rutas y la vida cotidiana en Cañuelas, Yamila Cafrune continúa sosteniendo una forma de entender el folklore que va mucho más allá de los escenarios: como identidad, compromiso y una manera de seguir conectada con el pueblo al que pertenece su historia familiar. “Y soy las dos cosas que él no quería que fuera: abogada y cantora. Pero creo que estaría orgulloso de la mujer que soy”, destacó Yamila en una entrevista.