“Soy prehistoria viviente”: el imperdible recuerdo de Mirtha Legrand sobre la inauguración del Obelisco
Mirtha Legrand contó que estuvo en la inauguración del Obelisco en 1936 y se definió “prehistoria viviente”. La historia completa y los datos clave.

Hay frases que, dichas al pasar, abren una puerta secreta hacia el pasado. Una noche de televisión bastó para que Mirtha Legrand soltara una confesión que convierte a Buenos Aires en una postal viva: “Nuestros padres nos trajeron a la inauguración del Obelisco en el 36… Me acuerdo perfectamente. Fue un acontecimiento”. Y, ante el elogio de “historia viviente”, remató con humor: “Soy prehistoria viviente”.
La escena ocurrió cuando Santiago del Moro la interrogó, incrédulo, en el regreso televisivo de Mirtha: ¿había estado realmente en el debut del monumento más icónico del centro porteño? La respuesta no solo fue un “sí”; fue una cápsula de memoria que, de golpe, conectó el living contemporáneo con una tarde de 1936 en la Plaza de la República.
El Obelisco: un símbolo nacido a toda velocidad y con polémica
El Obelisco no llegó al mundo con la solemnidad lenta de otros monumentos. Fue, más bien, una obra relámpago: los trabajos comenzaron en marzo de 1936 y la inauguración se realizó el sábado 23 de mayo de 1936 a las 15 horas, con una construcción ejecutada en un plazo breve y con mano de obra numerosa.

La historia oficial de la Ciudad detalla que la obra se levantó como parte de un plan de modernización urbana que incluía el ensanche de Corrientes, la apertura de la 9 de Julio y la creación de la Plaza de la República; además, precisa datos duros que hoy sorprenden: participaron 157 obreros, el costo total y hasta el lamentable fallecimiento de un trabajador durante la construcción.
En cuanto al “para qué”, el sentido era claro: conmemorar el cuarto centenario de la primera fundación de Buenos Aires vinculada a Pedro de Mendoza, un episodio inaugural que luego derivó en la historia de una ciudad destruida y refundada.
Pero no todo fue aplauso. La Biblioteca de FADU recuerda que desde el inicio el monumento despertó resistencias: se habló incluso de “obeliscofobia”, se lo apodó de formas burlonas y, años más tarde, hasta se discutió su demolición. También consigna que el Obelisco tuvo originalmente un revestimiento de piedra blanca, retirado tras desprendimientos y decisiones posteriores.
“Yo conocí la calle Corrientes angosta”: la Buenos Aires que Mirtha vio con ojos de niña
El dato de color que aporta Mirtha no es menor: en la misma charla, como quien enumera recuerdos familiares, dijo que llegó a conocer “la calle Corrientes angosta”. Esa frase pinta un mapa mental de época: el centro todavía en transformación, el pulso de una avenida que se ensanchaba y el Obelisco plantándose como una declaración de modernidad.
Su relato, además, encaja con el carácter del evento. La crónica histórica de la Ciudad describe una ceremonia organizada, con música oficial y un marco pensado para impresionar: Buenos Aires quería verse más grande, más alta, más “capital” que nunca.
¿Y Mirtha? Tenía 9 años cuando se inauguró el Obelisco, según reconstruyen las notas sobre aquella emisión televisiva. Lo dijo ella, lo remarcaron los portales, y el recuerdo quedó sellado como una rareza hermosa: una figura central de la TV argentina conectando su infancia con el nacimiento de un emblema urbano.
Por qué este recuerdo “pega” tanto: memoria, ciudad y una diva como puente
En tiempos de scroll eterno, lo que detiene el dedo es lo humano: una gran historia en pocos trazos. Y acá hay tres ingredientes perfectos:
- Un ícono indiscutible: el Obelisco, punto de encuentro y escenario de celebraciones, reclamos y rituales ciudadanos.
- Un dato improbable: Mirtha como testigo presencial de un hito de 1936.
- Una frase irresistible: “prehistoria viviente”, que funciona como título, meme amable y confesión a la vez.

En otras palabras: no es solo nostalgia. Es identidad. Porque la ciudad cambia, pero hay señales que nos permiten imaginar cómo era Buenos Aires cuando todavía estaba “estrenándose”.
Datos rápidos del Obelisco
- Inauguración: sábado 23 de mayo de 1936, a las 15:00.
- Autor del proyecto: el arquitecto Alberto Prebisch.
- Altura: 67,5 metros y estructura interior con escalera y ventanas superiores.
- Polémicas iniciales: resistencias públicas (“obeliscofobia”) y debates posteriores sobre su continuidad.
La ciudad como álbum familiar
Quizá por eso el testimonio de Mirtha emociona: porque convierte un monumento “de todos” en una experiencia íntima. No es solo “el Obelisco se inauguró en 1936”. Es “yo estuve ahí”. Y en esa primera persona —dicha con risa, elegancia y picardía— la historia deja de ser una fecha para convertirse en una escena: una familia entre la multitud, una niña mirando hacia arriba, y Buenos Aires ensayando su futuro en plena Plaza de la República.
















