Un “Arco del Triunfo” dedicado al cómico infantil Carlitos Balá.
Un “Arco del Triunfo” dedicado al cómico infantil Carlitos Balá. Foto: Marianela Labbozzetta y Gabriela Ensinck

Las callecitas del conurbano están pobladas de historias y sorpresas. Y a muy pocas cuadras de la estación Ituzaingó del ferrocarril Sarmiento, en el Oeste del Gran Buenos Aires, se pueden descubrir monumentos y edificios emblemáticos de Argentina y del mundo, como el Arco de Triunfo, o la Torre Eiffel, asomando en medianeras o en fachadas de edificios.

Se trata de un conjunto de instalaciones y obras del arquitecto y “fantasiólogo” Rubén Díaz, oriundo de esa localidad del conurbano, que decidió plasmar en su barrio algunos de los atractivos y lugares que conoció durante sus viajes de mochilero. Y de la mano de Marianela Labbozzetta, guía de Turismo y docente universitaria, un recorrido de tres horas en bicicleta permite conocer estos atractivos y sus historias. Se hace los primeros domingos de cada mes (aquí más información).

El paseo comienza a metros de la Avenida Santa Rosa, que limita los partidos de Ituzaingó y Castelar, con una réplica de la Torre Eiffel de 16 metros de altura (la original tiene 310 metros), que oficia de puente de entrada a un salón de eventos.

Rubén Díaz la construyó en 2019, dos años después de cerrar “La taberna de Moe”, una reconstrucción del famoso bar de la serie “Los Simpson”, por una demanda de la compañía Fox.

Lejos de sentirse derrotado, Díaz redobló la apuesta y levantó en un edificio de departamentos un “Arco del Triunfo” dedicado al cómico infantil Carlitos Balá sobre el boulevard que conecta la Avenida Fleming con la colectora de la autopista del Oeste.

Un “Arco del Triunfo” dedicado al cómico infantil Carlitos Balá. Foto: Marianela Labbozzetta y Gabriela Ensinck
La "Torre Eiffel" es la puerta de entrada a un salón de fiestas. Foto: Marianela Labbozzetta y Gabriela Ensinck

Estética y funcionalidad

“La funcionalidad de los edificios y el guiño hacia los personajes y lugares autóctonos son una constante en las obras de Díaz”, explica Marianela.

Todas las construcciones del arquitecto bonaerense tienen un uso como comercios o viviendas, más allá de lo ornamental.

De este modo, una Acrópolis de Atenas recubre la fachada gris de una casa familiar, y las Pirámides de Giza, Keops, Kefrén y Micerino, decoran el paredón de otra.

Las Pirámides de Keops en una casa en Ituzaingó, por Rubén Díaz. Foto: Marianela Labbozzetta y Gabriela Ensinck

A pocas cuadras, una réplica a escala del Coliseo Romano alberga a un restaurante italiano de dos pisos, con un par de leones de fibra de vidrio recibiendo a los comensales.

Díaz crea las instalaciones a pedido, o construye los edificios y los vende o alquila con la condición de que los propietarios e inquilinos conserven la estética original.

“Los imposibles pueden ser posibles de otras maneras”, es el lema del constructor bonaerense, que prefiere definirse a sí mismo como “arquitecto de sueños”.

El Coliseo Romano alberga un restaurante italiano. Foto: Marianela Labbozzetta y Gabriela Ensinck
Monumentos y emblemas de Argentina y el mundo, en el conurbano bonaerense. Obras de Rubén Díaz. Foto: Marianela Labbozzetta y Gabriela Ensinck

De lo global a lo local

Si bien buena parte de sus obras remiten al patrimonio arquitectónico mundial, muchas otras son réplicas de monumentos y edificios nacionales.

Y así, un Obelisco bien porteño se levanta en una medianera, rindiendo homenaje al doctor René Favaloro, creador del by-pass coronario y de la Fundación que lleva su nombre.

Un mural de “Caminito” atravesado por un Fiat 600 rojo asoma en un dúplex; y un colectivo partido en dos ocupa el frente de la emisora de radio local “Bondi House”.

El Obelisco rinde homenaje al doctor René Favaloro. Foto: Marianela Labbozzetta y Gabriela Ensinck
El Obelisco rinde homenaje al doctor René Favaloro. Foto: Marianela Labbozzetta y Gabriela Ensinck
Un mural de “Caminito” atravesado por un Fiat 600 rojo asoma en un dúplex. Foto: Marianela Labbozzetta y Gabriela Ensinck

Un castillo de cuentos de hadas con sus torres realza la fachada de una casa de tres niveles, y un bus turístico de dos pisos se convierte en una casa mínima rodante.

Siguiendo con los homenajes a los personajes de la cultura y la ciencia argentina, el mural de un edificio de cuatro pisos con un relieve de paisaje andino, un caballo y el rostro de Atahualpa Yupanqui recuerda al cantautor.

Un castillo de cuentos de hadas con sus torres realza la fachada de una casa de tres niveles. Foto: Marianela Labbozzetta y Gabriela Ensinck
Un homenaje a Atahualpa Yupanqui. Foto: Marianela Labbozzetta y Gabriela Ensinck

Díaz amalgama personajes, historias y estilos arquitectónicos en un camino desde lo utilitario a lo fantástico. Su propia casa-taller-atelier es un buen ejemplo de esto: una motocicleta cuelga del techo, las paredes están intervenidas con pinturas de paisajes fantásticos y su auto, grafiteado con colores estridentes.

A sus 72 años, lleva más de 600 viviendas construidas en la zona Oeste, y hace diez decidió recrear en su barrio un pequeño mundo de fantasía. Un mundo que se pueda recorrer bajo el sol y en bicicleta. Este es el paseo que propone Marianela Labbozzetta los primeros domingos del mes por la tarde. Una buena excusa para salir a pedalear.

La casa de Rubén Díaz. Foto: Marianela Labbozzetta y Gabriela Ensinck