
Durante los últimos meses, varios países tomaron decisiones importantes respecto a su relación con China. Mientras algunos optan por distanciarse, otros, deciden acercarse y reforzar lazos económicos con el gigante asiático.
Estos movimientos reflejan cambios profundos en la geopolítica global y podrían marcar una nueva etapa en las relaciones internacionales, en la que cada nación busca proteger su economía y estabilidad frente a un panorama cada vez más complejo.

Cuál es el acuerdo con China que están abandonando muchos países
El acuerdo en cuestión es la Iniciativa de la Franja y la Ruta, también conocida como la Nueva Ruta de la Seda, lanzada por China en 2013. Su objetivo principal es construir una red global de infraestructura que facilite el comercio y la inversión a gran escala. Esta ambiciosa estrategia se basa en dos grandes ejes:
- El Cinturón Económico de la Ruta de la Seda: una red de rutas terrestres que conecta Asia con Europa, Oriente Medio y África.
- La Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI: rutas comerciales marítimas entre el este y sur de Asia, el Medio Oriente y África.
¿Qué incluye esta iniciativa?
- Más de 150 países y 30 organizaciones internacionales involucradas.
- Proyectos de infraestructura como puertos, trenes, aeropuertos y corredores económicos.
- Ejemplos destacados: el Corredor Económico China-Pakistán y el tren de alta velocidad Yakarta-Bandung en Indonesia.

Aunque mejoró la conectividad global e impulsó inversiones, la iniciativa también fue duramente criticada por su falta de transparencia, proyectos poco sostenibles y los altos niveles de endeudamiento que generó en países más vulnerables económicamente.
Los países que abandonaron el acuerdo con China
Hasta ahora, solo dos países salieron formalmente del acuerdo:
- Panamá: se unió en 2017 tras romper relaciones con Taiwán, pero anunció su retiro en 2025.
- Italia: fue el primer país del G7 en unirse, y también el primero en abandonar el acuerdo, en un contexto de crecientes tensiones con China.
¿Qué impacto tiene esto?
Estas salidas reflejan una tendencia más amplia: una creciente cautela frente a la influencia económica y política de China. Algunos países comienzan a priorizar su autonomía estratégica y a revisar los costos reales de participar en este megaproyecto. La disminución en el número de participantes podría afectar el alcance futuro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, limitando su capacidad de atraer nuevos aliados.














