El país asiático que reactiva su planta nuclear y pone en alerta a la región
El gobernador de una provincia de este país dio el aval final para reactivar dos reactores de la mayor central nuclear del mundo, tras más de una década de inactividad.
La reactivación de la energía nuclear en Japón dio un paso decisivo esta semana, a raíz de una señal política clave en el ámbito local. Es que el gobernador de la provincia japonesa de Nigata, Hideyo Hanazumi, dio el consentimiento definitivo para reiniciar dos reactores en la planta nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, lo que marca un giro relevante en la política energética del país nipón.
La decisión se ve enmarcada en un contexto atravesado por la crisis climática y el fuerte aumento de los precios de los combustibles.
Esta aprobación destraba el último obstáculo institucional para poner nuevamente en marcha los reactores 6 y 7 de la central, los cuales estuvieron inactivos durante más de una década tras el colapso ocurrido en 2011 en la planta de Fukushima, también operada por la empresa TEPCO.
Durante una reunión con el ministro de Economía e Industria, Ryosei Akazawa, Hanazumi comunicó el respaldo formal de la prefectura, tras recibir compromisos del gobierno nacional en materia de seguridad, planes de respuesta ante emergencias y diálogo con los residentes locales.
“Fue una decisión pesada y difícil”, manifestó el gobernador al anunciar su consentimiento, lo que refleja la sensibilidad social que todavía rodea a la energía nuclear en Japón.
Hay que tener presente que la desconfianza pública persiste desde el desastre de Fukushima, que llevó al cierre masivo de reactores y a una revisión profunda del modelo energético del país.
Preparativos en etapa avanzada
En el plano operativo, los avances son más inmediatos para el reactor 6. TEPCO informó que los preparativos están en una etapa avanzada y que prevé solicitar una inspección de seguridad final ante la Autoridad de Seguridad Nuclear a finales de esta semana.
En caso de avanzar sin contratiempos el proceso, la reanudación podría concretarse en enero de 2026. En cambio, el reactor 7 requerirá varios años adicionales de trabajos antes de poder entrar en funcionamiento.
El aval de Niigata se inscribe en un cambio estratégico más amplio. Tras el desastre de 2011, Japón había decidido reducir gradualmente su dependencia de la energía nuclear.
Empero, la escasez global de combustibles, el encarecimiento de la energía y la presión internacional para disminuir las emisiones de carbono llevaron al gobierno a reconsiderar esa postura.
En la actualidad, la administración japonesa impulsa el reinicio de reactores, la extensión de su vida útil y hasta la eventual construcción de nuevas centrales.
La situación actual de los reactores comerciales en Japón
De los 57 reactores comerciales que llegó a tener Japón, solo 13 están hoy en operación, mientras que 20 permanecen fuera de servicio y otros 24 están en proceso de desmantelamiento.
Kashiwazaki-Kariwa, con siete reactores, es la central nuclear más grande del mundo y estuvo completamente detenida desde 2012.
Los reactores 6 y 7 vieron frenado su reinicio tras detectarse fallas de gestión en 2021, pese a haber superado pruebas de seguridad en 2017. Si bien la prohibición operativa fue levantada en 2023, un nuevo factor de tensión apareció con el terremoto del 1 de enero de 2024 en la región de Noto, cercana a la planta, lo que reavivó temores sobre evacuaciones y protocolos de emergencia.

También se suma la compleja situación de TEPCO, que enfrenta enormes costos por el desmantelamiento de instalaciones y las compensaciones a las víctimas de Fukushima.
Reactivar Kashiwazaki-Kariwa es clave para aliviar sus finanzas, pero expertos advierten que la aceleración nuclear también expone un problema estructural: Japón aún carece de un sistema completo de reprocesamiento de combustible y de un plan definitivo para la gestión de residuos radiactivos a largo plazo.








