Las movilizaciones se realizaron este sábado 17 de enero.
Las movilizaciones se realizaron este sábado 17 de enero. Foto: EFE

Groenlandia y Dinamarca salieron a las calles este sábado 17 de enero para manifestarse contra el plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que busca avanzar en la toma de control de la isla ártica. Hubo movilizaciones masivas tanto en varias ciudades danesas como en Nuuk, la capital groenlandesa, donde el rechazo se centró en lo que consideran ambiciones territoriales del mandatario estadounidense.

En Copenhague, la marcha se desarrolló entre las 12 y las 14 y concluyó frente a la embajada de Estados Unidos. Bajo un cielo gris y con neblina, unas 15.000 personas, con banderas de Groenlandia y Dinamarca en mano, cubrieron la plaza del Ayuntamiento con una marea roja y blanca, coreando el nombre de Groenlandia en lengua inuit: “¡Kalaallit Nunaat!”

La convocatoria fue organizada por colectivos de groenlandeses residentes en Dinamarca y una ONG local. El acto inició en la plaza del Ayuntamiento, donde se pronunciaron discursos de figuras políticas, entre ellas la alcaldesa de Copenhague, Sisse Marie Welling, además de dirigentes groenlandeses. “No se puede comprar a la gente, no se puede cambiar el mapa del mundo según los deseos de los poderosos”, expresó Welling durante su intervención.

Miles de manifestantes rechazan en la capital de Groenlandia los ataques de Donald Trump
Personas se manifiestan durante una protesta este sábado, en Nuuk (Groenlandia). Foto: EFE

En Nuuk también se congregaron miles de manifestantes con la consigna de frenar los “planes ilegales de Estados Unidos de tomar el control de Groenlandia”. La movilización avanzó hacia el consulado estadounidense con banderas groenlandesas -creadas oficialmente en 1982- y carteles con el lema “Groenlandia no se toca”.

Apenas comenzó la manifestación, el arribo del primer ministro groenlandés, Jens Frederik Nielsen, fue recibido con aplausos y con el grito “Kalaallit Nunaat, Kalaallit pigaat” (“Groenlandia pertenece a los groenlandeses”), reflejando el clima de cohesión interna que la retórica belicista de Trump está generando entre la sociedad y los partidos del territorio autónomo integrante del Reino de Dinamarca.

El reclamo pone el foco en el derecho a la autodeterminación y en la unidad del reino danés. Además de en la capital, hubo protestas simultáneas en otras ciudades danesas como Aarhus, Aalborg y Odense, impulsadas por asociaciones de groenlandeses.

“El objetivo es enviar un mensaje claro y unánime a favor del respeto de la democracia y los derechos humanos fundamentales en Groenlandia”, señaló la organización nacional Uagut que reúne a los groenlandeses en Dinamarca. Su portavoz, Julie Rademacher, advirtió que “los últimos acontecimientos suponen una presión para Groenlandia y los groenlandeses, tanto en Groenlandia como en Dinamarca. Por eso apelamos a la unidad. Cuando hay oleaje y nos ponemos en alerta nos arriesgamos a generar más problemas que soluciones”.

Donald Trump.
Donald Trump. Foto: EFE

En Aarhus se vieron carteles con la leyenda “Make America go away” (“Hagamos que Estados Unidos se largue”), una paráfrasis del conocido lema trumpista “Make America Great Again”. La respuesta de Trump llegó ese mismo sábado: anunció la imposición de aranceles del 10% a Dinamarca y a los países que se nieguen a respaldar la adquisición estadounidense de Groenlandia. Es la amenaza más reciente del republicano, que otra vez invocó motivos de seguridad nacional y global para justificar su objetivo.

En paralelo, los aliados europeos activaron la llamada Operación Resistencia Ártica, con aviones de combate daneses y franceses patrullando Groenlandia, mientras tropas alemanas se sumaban al despliegue terrestre del comando ártico en un intento de contener las pretensiones estadounidenses. Desde su retorno al poder hace un año, Trump menciona de forma reiterada la idea de tomar el control de la gran isla ártica administrada por Dinamarca, un territorio estratégico y poco habitado. Llegó a afirmar que se apropiará de ella “de una forma u otra” para contrarrestar, según su narrativa, los avances de China y Rusia en el Ártico.

El viernes 16 por la noche, uno de sus asesores más cercanos, Stephen Miller, endureció la postura estadounidense en Fox News. “Groenlandia tiene un tamaño equivalente a una cuarta parte de Estados Unidos. Dinamarca, sin ánimo de ofender, es un país pequeño con una economía pequeña y un ejército pequeño. No puede defender Groenlandia”, declaró. Miller agregó que Estados Unidos no pretende “gastar miles de millones de dólares en defender” un territorio sobre el que no tendría soberanía si continúa bajo administración danesa.