"No a la guerra", la posición de Pedro Sánchez respecto del conflicto entre EE.UU., Israel e Irán. Foto: Reuters.
"No a la guerra", la posición de Pedro Sánchez respecto del conflicto entre EE.UU., Israel e Irán. Foto: Reuters.

“No a la guerra”, con esa frase el presidente de España, Pedro Sánchez, deja en claro la posición de su país respecto del conflicto que se desarrolla en Medio Oriente y que involucra a Estados Unidos, Irán e Israel, además de otros tantos países, incluidos parte de los de la Unión Europea.

En ese sentido, Sánchez aseveró que no será “cómplice de algo malo para el mundo solo por el miedo a las represalias de alguno”.

Pedro Sánchez se opone a que España entre en guerra. Foto: EFE

Según Pedro Sánchez, el mundo debe estar preparado para una guerra larga

También aseguró que nadie sabe con certeza qué pasará de aquí en más y que ni siquiera quedan claros cuáles son los objetivos de EE.UU. e Israel en esta guerra. Eso sí, reconoció que habría que estar preparados en caso de que sea una guerra larga, con muchas bajas y consecuencias económicas.

Con estas cuatro palabras (“no a la guerra”), Pedro Sánchez sintetizó la postura del Ejecutivo, recuperando así el eslogan que se hizo masivo durante la oposición social a la invasión de Irak en 2003.

Al aludir a aquel episodio, recordó que la intervención se justificó en su momento como una operación destinada a desmantelar las supuestas armas de destrucción masiva de Sadam Hussein, promover la democracia y reforzar la seguridad internacional. Sin embargo, advirtió que las consecuencias fueron justamente las contrarias a las anunciadas: un repunte del terrorismo yihadista, una intensificación de la crisis migratoria en el Mediterráneo oriental y un encarecimiento de la energía que terminó repercutiendo en el costo de la vida.

“Ese fue el regalo del trío de las Azores a los europeos de entonces: un mundo más inseguro”, decretó el mandatario español.

El pasado fin de semana, Estados Unidos e Israel bombardearon varias ciudades iraníes, entre ellas Teherán, en donde murió el líder supremo de la nación islámica, Alí Jamenei, asestando un golpe durísimo al régimen teocrático que gobierna desde 1979 en aquel país.

Como represalia, Irán respondió con ataques a varios países aliados de EE.UU. en Medio Oriente, incluyendo a Israel, lo que despertó un clima de máxima tensión política y un panorama incierto sobre las implicancias y consecuencias de esta guerra que está a punto de empezar.