El país de Sudamérica que usa sus submarinos junto a la Marina de EE.UU.
El país de Sudamérica que usa sus submarinos junto a la Marina de EE.UU. Foto: Gemini IA.

La Armada de Chile volvió a posicionarse en el escenario internacional con el despliegue del submarino SS-20 “Thomson” en el ejercicio Diesel Electric Submarine Initiative (DESI) 2025, organizado por la Marina de Estados Unidos. Más allá de tratarse de un entrenamiento de alta exigencia en guerra antisubmarina, la misión tuvo un doble valor estratégico: por un lado, permitió reforzar capacidades operativas junto a una de las fuerzas navales más avanzadas del mundo y por otro, implicó una participación concreta en tareas reales de seguridad regional.

Chile, el país sudamericano que selló una alianza estratégica con la Marina de Estados Unidos

La unidad zarpó desde Talcahuano el 21 de julio de 2025 y completó una comisión de más de 145 días. Tras cerca de un mes de navegación, arribó a San Diego el 25 de agosto, donde se integró a ejercicios con la Tercera Flota estadounidense hasta comienzos de noviembre. Durante todo el despliegue, tanto en la ida como en el regreso, el submarino operó bajo la órbita de la Joint Interagency Task Force South (JIATF-S), participando en misiones de vigilancia, detección y reporte de actividades ilícitas en el Pacífico oriental.

Submarino SS-20 “Thomson”, Chile. Foto: Wikipedia.

Esta participación permitió a Chile aportar directamente a operativos multinacionales contra el narcotráfico y otros delitos transnacionales, ampliando el rol tradicional de sus submarinos más allá del combate. La extensa travesía también puso a prueba la capacidad logística y operativa de la Armada para sostener misiones prolongadas en escenarios complejos.

¿Cómo fue el trabajo colaborativo entre la Armada de Chile y la US Navy?

El eje central de la misión fue el ejercicio DESI, centrado en guerra antisubmarina (ASW). En este contexto, el “Thomson” actuó como fuerza opuesta frente a grupos de superficie y aeronaves P-8 Poseidon de la US Navy, lo que implicó operar en un entorno de máxima exigencia táctica. Para la tripulación chilena, fue una oportunidad de entrenarse en condiciones extremas; para Estados Unidos, un escenario ideal para enfrentarse a un submarino diésel-eléctrico moderno, caracterizado por su bajo nivel de detección y equipado con tecnología avanzada como los torpedos Black Shark Advanced.

Chile, el país de Sudamérica que usa sus submarinos junto a la Marina de EE.UU. Foto: ChatGPT.

Según explicó el comandante de la unidad, el Capitán de Fragata Gonzalo Álvarez, los resultados fueron altamente positivos: el submarino logró poner en práctica todas sus capacidades y operar al máximo de su potencial sin ser detectado. La preparación previa incluyó no solo el alistamiento técnico, sino también un fuerte trabajo en el acompañamiento a las familias de la tripulación, un aspecto clave para sostener el rendimiento durante una misión prolongada.

En el plano operativo, el intercambio con la US Navy fue beneficioso para ambas partes. Chile accedió a información relevante sobre tácticas y amenazas actuales, mientras que la marina estadounidense incorporó experiencia en el combate contra submarinos convencionales. La interoperabilidad demostrada volvió a destacar el nivel profesional de la fuerza submarina chilena, que participa regularmente en este tipo de ejercicios desde 2007.

Fuerzas armadas, ejército. Foto Unsplash
¿Cómo fue el trabajo colaborativo entre la Armada de Chile y la US Navy?

Este despliegue también se inscribe en un proceso más amplio de modernización. La flota —compuesta por submarinos Tipo 209 y Scorpène— incorporó recientemente sistemas de navegación compatibles con estándares OTAN, lo que mejora la precisión, el sigilo y la autonomía operativa. Además, hacia fines de 2025, la Armada logró mantener tres unidades en servicio simultáneo, un indicador de solidez logística y capacidad de despliegue sostenido.

En definitiva, la misión del “Thomson” no solo consolidó la cooperación con Estados Unidos, sino que también evidenció el rol estratégico de la fuerza submarina chilena: una combinación de disuasión en escenarios de alta intensidad y aporte activo a la seguridad regional. Un paso más en la proyección internacional de Chile, basado en profesionalismo, tecnología y capacidad operativa.