La primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Foto: REUTERS

Producto de la situación bélica en Medio Oriente que protagonizan Estados Unidos, Israel e Irán, Italia tomó la misma determinación que España y prohibió el aterrizaje de un avión militar estadounidense en su territorio.

La aeronave pretendía tocar tierra en Sicilia, algo que el gobierno de Giorgia Meloni no permitió, porque se dirigía hacia Medio Oriente y la nación europea tomó la determinación de no involucrarse en ese sentido.

Este posicionamiento italiano se encolumna con la postura de Pedro Sánchez, presidente español, que días atrás ya había prohibido que se utilice su espacio aéreo para aviones que tuvieran como fin incrementar las hostilidades en la región del golfo Pérsico.

Giorgia Meloni y Donald Trump. Foto: REUTERS

¿Tensión política en Occidente?

La pregunta, si bien resultaría retórica, busca explicar con detalle el posicionamiento de Occidente respecto de la guerra en Medio Oriente.

Y es que el conflicto ya afecta a los mercados internacionales desde hace semanas, desde que comenzó la escalada bélica el pasado sábado 28 de febrero, con los recordados bombardeos estadounidenses/israelíes en Teherán.

Por ello, Italia decidió restringir el paso de operaciones de EE.UU. por su territorio, una manera de apartarse de la guerra.

Cabe recordar que cada nación tiene la potestad de definir qué aeronaves cruzan su porción de cielo como parte de su soberanía. En ese sentido, Italia insiste en el respeto a sus normas nacionales y en la supervisión de los aviones que cruzan su territorio aéreo.

Por supuesto, la decisión no está exenta de controversias, las cuales podrían generar tensión con Washington en esta lógica de la Administración de Donald Trump de buscar aliados y mantener a Irán dentro del mote de ser el representativo del así llamado “Eje del mal”.

Esto también se traduce como un claro ejemplo de las diferencias en las agendas occidentales, posicionando a Estados Unidos con una participación activa en el conflicto y dejando a la mayoría de los países europeos en una posición más pasiva, de tibieza en cuanto al apoyo que le brindan a Washington en su escalada bélica contra Teherán.