Cómo enfrenta Tierra del Fuego la crisis por el hantavirus tras la partida del crucero que generó alerta en Europa
El MV Hondius concluyó su travesía en Tenerife tras detectarse seis casos de hantavirus a bordo, tres de ellos fatales. La investigación sanitaria sigue abierta para determinar el origen del contagio.
Este domingo, el crucero MV Hondius arribó al puerto de Tenerife, en las islas Canarias, marcando el final de un viaje que nunca debió terminar en España. La embarcación tenía como destino original Cabo Verde, pero un brote de hantavirus detectado durante la travesía obligó a modificar el itinerario y activar protocolos sanitarios internacionales.
La navegación había comenzado el 1° de abril en Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego, desde donde zarparon 114 pasajeros y 61 miembros de la tripulación, provenientes de 22 países. Durante el viaje se confirmaron seis casos de hantavirus, incluidos tres fallecimientos, lo que encendió las alarmas de las autoridades sanitarias y motivó el desvío del crucero hacia un puerto con mayor capacidad de respuesta médica.
Si bien Ushuaia fue el último puerto antes del inicio del brote, las autoridades sanitarias locales destacan que la provincia registra históricamente una probabilidad muy baja de contagio. Desde que el virus se incorporó al sistema de notificación obligatoria en 1996, no se han reportado casos en Tierra del Fuego. Además, la región se encuentra a más de 1.500 kilómetros de la zona endémica de la enfermedad, que se concentra en el norte de la Patagonia.
Las condiciones geográficas y climáticas de Tierra del Fuego refuerzan esta baja probabilidad. En la provincia no se ha detectado la subespecie del ratón colilargo, principal vector del virus, ni existen características de humedad y temperatura favorables para su desarrollo. A esto se suma el aislamiento natural de la isla, que dificulta el desplazamiento de roedores desde áreas continentales.
En los últimos días surgió una hipótesis que vinculaba el posible contagio con un basurero en las afueras de Ushuaia, frecuentado por turistas atraídos por la observación de aves y la presencia de roedores urbanos. Sin embargo, esta versión fue cuestionada por especialistas, que señalan que los ratones presentes en basurales suelen ser urbanos y no el reservorio silvestre asociado al hantavirus en la Patagonia.
Ante las dudas sobre el origen del brote, el Ministerio de Salud de la Nación anunció el envío de un equipo de expertos a Tierra del Fuego para realizar estudios de campo y determinar si existen rastros del virus o si el ratón colilargo ha llegado a la región. Las tareas incluirán trampas y relevamientos en conjunto con biólogos locales, mientras se define la logística y las fechas exactas del operativo.
En paralelo, la investigación epidemiológica se centra en reconstruir el recorrido de la pareja de turistas neerlandeses que falleció durante el viaje y que es considerada el caso índice. Antes de embarcar en Ushuaia, habían recorrido Argentina, Chile y Uruguay. Las autoridades sanitarias de estos países descartaron el contagio en sus territorios en base a los períodos de incubación conocidos, que pueden variar entre una y ocho semanas.

La falta de información detallada sobre los desplazamientos terrestres, alojamientos y actividades de los pasajeros dificulta precisar el lugar exacto donde ocurrió el contagio. Mientras continúan las investigaciones, el caso del MV Hondius expone los desafíos de rastrear enfermedades infecciosas en viajes internacionales prolongados y refuerza la importancia de los controles sanitarios en contextos de turismo global.
Por qué Tierra del Fuego no es zona endémica de hantavirus
Tierra del Fuego no es considerada una zona endémica de hantavirus debido a razones epidemiológicas, geográficas y ambientales claramente definidas. Desde que esta enfermedad fue incorporada al sistema nacional de vigilancia obligatoria en 1996, la provincia no ha registrado casos confirmados. Esta ausencia sostenida de notificaciones marca una diferencia sustancial con otras regiones del país, especialmente con la Patagonia norte, donde el virus circula de manera estable desde hace décadas.
Uno de los factores determinantes es la falta del principal vector del hantavirus en la región: el ratón colilargo silvestre, reservorio natural del virus en el sur argentino. Las condiciones climáticas de Tierra del Fuego —con temperaturas más bajas, menor humedad relativa y un ecosistema diferente— no resultan favorables para la supervivencia y reproducción de esta especie. A diferencia de las zonas endémicas, el ambiente fueguino no reúne las variables biológicas necesarias para sostener el ciclo natural del virus.
A esto se suma una condición geográfica clave: Tierra del Fuego es una isla. Esta característica funciona como una barrera natural para el desplazamiento de especies silvestres desde el continente. Incluso ante cambios ambientales o movimientos poblacionales de roedores, la imposibilidad de cruzar el estrecho de Magallanes limita de forma significativa la llegada del vector a la provincia. Esta combinación de aislamiento, ausencia del reservorio y condiciones climáticas adversas explica por qué, hasta el momento, Tierra del Fuego no forma parte del mapa endémico del hantavirus en Argentina.













