Un verano cargado de sobresaltos transformó la Costa Atlántica en escenario de fenómenos poco habituales: sismos percibidos en la playa, un meteotsunami devastador, remolinos de viento, sudestadas intensas y temporales repentinos. Aunque la sucesión de episodios generó alarma entre turistas y residentes, especialistas sostienen que no existe un patrón común, sino una coincidencia extraordinaria que marcó a fuego la temporada 2026.