Gilbert Butler, filántropo estadounidense.
Gilbert Butler, filántropo estadounidense. Foto: El País Uruguay.

La donación de tres islas del río Uruguay al Estado uruguayo por parte del filántropo estadounidense Gilbert Butler reavivó una curiosidad tan atractiva como poco frecuente: ¿es posible comprar una isla y qué se puede hacer realmente en ella? Aunque la idea remite a un sueño de exclusividad y libertad, la realidad legal y ambiental en Uruguay es muy distinta.

Las islas donadas se encuentran frente a las costas de Nuevo Berlín, dentro de los Esteros de Farrapos, un área que integra el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP). Este marco legal es clave para entender por qué la adquisición de estos territorios está permitida, pero su uso se encuentra estrictamente regulado.

Islas del río Uruguay. Foto: Wildlife Argentina.

¿Quién puede comprar una isla en Uruguay?

En Uruguay, la compra de islas está habilitada tanto para personas físicas como jurídicas, sin importar su nacionalidad. Sin embargo, la clave no está en quién compra, sino en qué se puede hacer con el terreno.

Así lo explicó para Telenoche Uruguay el operador inmobiliario Carlos Ferreira Rodríguez, de Ferreira Propiedades, una firma especializada en la comercialización de islas en el litoral del río Uruguay. Según detalló, en 2022 la empresa tenía ocho islas a la venta, de las cuales se concretaron tres operaciones. Actualmente, cinco continúan disponibles en el mercado.

Ferreira aclaró que estos predios pertenecen a propietarios particulares uruguayos y que no admiten subdivisiones. “Se venden completas, no por partes”, afirmó. En cuanto a los valores, indicó que el precio ronda los US$ 1.000 por hectárea, muy por debajo de un campo productivo, que puede costar entre US$ 6.000 y US$ 10.000 por hectárea. Según explicó, “al no tener demanda productiva y estar bajo control ambiental, valen menos que un campo”.

Islas del río Uruguay. Foto: Intendencia de Río Negro.

Las restricciones ambientales y el uso del suelo

Muchas de estas islas se ubican dentro del Parque Nacional Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay, en el departamento de Río Negro. Se trata de terrenos que se inundan periódicamente y que están bajo control permanente del Ministerio de Ambiente.

“La limitación no está en quién puede comprar, sino en qué se puede hacer”, señaló Ferreira. En estas áreas, los proyectos deben estar alineados con objetivos de conservación ambiental y turismo sustentable.

En ese sentido, explicó que “se puede vivir de forma muy limitada y desarrollar propuestas como paradores o restaurantes, siempre con autorización del Ministerio”, y remarcó que los controles en la zona son estrictos. La instalación de servicios como energía eléctrica o agua potable solo puede realizarse con autorización expresa, algo que considera poco probable, y no existe acceso a saneamiento.

Kayaks navegando por el parque natural del río Uruguay. Foto: X @GobiernoER.
Kayaks navegando por el parque natural del río Uruguay. Foto: X @GobiernoER.

¿Cómo es el proceso de compra?

Desde el punto de vista legal, la compra de una isla no difiere demasiado de la de cualquier otro inmueble. El comprador debe afrontar impuestos como la contribución inmobiliaria, el impuesto de primaria y los aportes correspondientes al Banco de Previsión Social (BPS).

Ferreira confirmó que las tres islas recientemente donadas al Estado fueron adquiridas en 2022 por una fundación dedicada a la preservación ambiental, con fondos aportados por Butler. “Las islas fueron compradas con un enfoque de conservación y ecoturismo”, afirmó.

Gilbert Butler y el origen de la idea del parque binacional

El propio Butler relató cómo nació su vínculo con la zona y la idea de crear un parque binacional. “Volé en helicóptero por 15 kilómetros de islas, la persona que me recibió, que se llama Marcos Pereda, que vive en Uruguay y en Argentina, fue el que me llevó a volar sobre las islas”, contó sobre su primer acercamiento al lugar.

El viaje se dio luego de una invitación de Emiliano Escurra, ex vicepresidente de Parques Nacionales. Butler pensó que sería una visita breve, pero el recorrido aéreo cambió su mirada: “Sobrevolamos desde el norte de Colonia Elía (Argentina) hasta Fray Bentos, de ida y de vuelta, y después volvimos a su estancia que está a mitad de camino. Cuando empecé a sobrevolar, me di cuenta de que al este y al oeste, del lado uruguayo, toda la tierra estaba siendo utilizada para la soja y el eucaliptos, y el lado argentino, lo mismo. Eso era un desastre ecológico.

El presidente de Uruguay Yamandú Orsi junto al filántropo norteamericano Gilbert Butler. Foto: Presidencia Uruguay.

La imagen contrastaba con lo que veía en las islas: “verde hermoso de las islas y bien cerca del río”. Intrigado, preguntó por qué ese ecosistema se mantenía intacto y recibió una explicación simple pero determinante: las inundaciones periódicas.

“Dije, bueno, entonces acá tendríamos que tener un parque binacional”. La respuesta inicial fue desalentadora. Su interlocutor le dijo que era “una misión absolutamente imposible”. Sin embargo, Butler aseguró que encontró respaldo de organizaciones ambientales a ambos lados del río: “y el resto es todo historia”.

El caso de Butler refleja una realidad más amplia: aunque comprar una isla en Uruguay es legalmente posible, el marco normativo y ambiental orienta casi inevitablemente estos proyectos hacia la preservación y el turismo sustentable.