Planta de tomate regada con leche
Planta de tomate regada con leche Foto: Grok IA

En el mundo de la jardinería, cada vez es más frecuente que los hacks de los mejores paisajistas comiencen a salir a la luz, ya que las huertas caseras fueron ganando terreno en la ciudad. Por eso, aunque parezca extraño, hay un truco que beneficiará poderosamente la cosecha de los tomates: regar la base de la planta con leche vencida.

Planta de tomate regada con leche Foto: Grok IA

Y aunque a simple vista pueda tomarse como un desperdicio, lo cierto es que la leche que quedó en la heladera y ya superó su fecha todavía conserva minerales y proteínas que pueden ser aprovechados en la huerta. Su principal aporte es el calcio, un nutriente clave para el desarrollo saludable del tomate.

Incluso vencida, mantiene varios minerales que pueden fortalecer la planta. Uno de los beneficios más importantes es la prevención de la podredumbre apical, una mancha oscura que aparece en la base del fruto y que suele estar relacionada con la falta de calcio.

Además, este recurso natural puede ofrecer otras ventajas:

  • Favorece la absorción de nutrientes: ayuda a que las raíces se desarrollen más firmes y fuertes.
  • Actúa como fungicida natural: puede colaborar en la prevención de hongos y ciertas bacterias comunes en la huerta.
  • Mejora la estructura del suelo: su uso moderado puede contribuir a que la tierra sea más fértil y aireada.
  • Es una alternativa económica y sustentable: permite reutilizar un producto que de otro modo se descartaría.
Leche, calcio, lácteos. Foto: Unsplash
Leche

Cómo aplicar la leche vencida correctamente sobre la planta de tomate

Para que el método funcione y no genere efectos indeseados, es fundamental diluir la leche en agua antes de usarla. Aplicarla pura puede resultar demasiado concentrada.

Paso a paso:

  1. Colocá agua en un recipiente o botella.
  2. Agregá la leche vencida en proporción de una parte de leche por dos partes de agua.
  3. Mezclá bien el contenido.
  4. Volcá el líquido en una regadera.
  5. Regá únicamente la base de la planta, sin mojar hojas ni frutos.
Planta de tomate regada con leche Foto: Grok IA

La frecuencia recomendada es una vez cada dos semanas, siempre observando cómo responde la planta para ajustar la cantidad si es necesario.

Precauciones a tener en cuenta

Si bien es un recurso natural, conviene usarlo con moderación. Para evitar problemas, es importante:

  1. No aplicar la mezcla sobre las hojas, ya que la humedad puede favorecer la aparición de hongos.
  2. No excederse en la cantidad, porque el exceso puede generar mal olor y atraer insectos.
  3. Evitar usar leche en estado extremo de descomposición o con presencia visible de moho.