Punch, un bebé macaco japonés, y su compañero, un orangután de peluche.
Punch, un bebé macaco japonés, y su compañero, un orangután de peluche. Foto: REUTERS

La historia de Punch, el pequeño macaco japonés que fue abandonado por su madre poco después de nacer, parecía destinada a convertirse en otro relato triste del mundo animal. Sin embargo, meses después, el desenlace comienza a tomar un rumbo diferente: el joven primate ya empezó a ser aceptado por miembros de su misma especie, marcando un verdadero final feliz.

Todo comenzó en el verano pasado, cuando el equipo del Zoológico de Ichikawa, ubicado en la periferia de Tokio, tuvo que intervenir para garantizar su supervivencia. En la naturaleza, las crías de macaco dependen casi por completo del contacto físico con sus madres. Permanecen aferradas a su pelaje durante gran parte del día, una conducta que regula su temperatura, su ritmo cardíaco y su estabilidad emocional.

Punch, el mono abandonado, comenzó a ser aceptado por otros de su especie. Video: EFE / Zoológico De La Ciudad Japonesa De Ichikawa.

Ante la ausencia materna, los cuidadores implementaron una solución basada en estudios de comportamiento animal: primero utilizaron toallas para que Punch pudiera sujetarse a algo, pero finalmente optaron por un peluche de orangután de textura suave y color llamativo.

Y es que el objeto no fue un simple juguete para él, sino un recurso de transición psicológica. El instinto de agarre en los primates es primario y, sin ese punto de apoyo, el estrés podría afectar su sistema inmunológico y comprometer su crecimiento.

Punch, un bebé macaco japonés, y su compañero, un orangután de peluche. Foto: EFE / Zoológico De La Ciudad Japonesa De Ichikawa.

Punch, el mono abandonado, finalmente encuentra cariño entre su especie

Las imágenes del pequeño abrazando con fuerza su peluche se viralizaron rápidamente, generando una ola de ternura y empatía en redes sociales. Pero mientras el mundo observaba el costado más emotivo, el trabajo interno del zoológico era constante: alimentación con mamaderas especiales cada pocas horas, monitoreo térmico y supervisión veterinaria permanente.

El objetivo siempre fue claro: evitar la humanización excesiva y preparar al mono para su verdadera meta, la integración con su grupo. Ese proceso, delicado y progresivo, finalmente comienza a dar resultados. Punch ya comparte espacios con otros macacos y fue visto abrazando a dos de ellos, un gesto que representa mucho más que una imagen conmovedora: es la señal de que aprendió los códigos sociales de su especie.

El mono "Punch" conquistó miles de corazones en redes sociales. Video: EFE / ZOOLÓGICO DE ICHIKAWA.

No obstante, la integración de Punch fue un proceso más que complejo. Como muestran los videos que rápidamente se viralizaron, el pequeño macaco recibió empujones y zarpazos de otros ejemplares, escenas que despertaron la conmoción y la solidaridad de usuarios en redes sociales alrededor del mundo.

La repercusión pública también fue notable. Tras su presentación oficial en la red social X (antes Twitter) el 5 de febrero, el zoológico recibió a 8.000 visitantes en un solo fin de semana, el doble de lo habitual.