Oscar Lamberto: “El debate político no es para justificar el pasado sino para construir el futuro”
El analista político disertó en el cierre del Conversatorio “Política y rumbo económico en la era libertaria” que organizó Funepe.

Oscar Lamberto hizo una presentación en el Conversatorio “Política y rumbo económico en la era libertaria” que organizó Funepe, la Fundación de Estudios Políticos y Estratégicos.
A cargo del cierre del encuentro, el referente político y económico habló de distintos tópicos relacionados a los cambios en las organizaciones sociales y el impacto que traen consigo.
Asimismo, hizo referencia a la actualidad nacional donde remarcó la necesidad de llevar adelante profundos cambios, no solo de caras sino también de propuestas en algunos sectores políticos.
A continuación, el discurso completo:
La evolución histórica no es una línea recta, se asemeja más a una pendiente con escalones, etapas de ascensos, etapas amesetadas, descensos , hasta una nueva meseta, y un nuevo ascenso. Los verdaderos lideres políticos son los que perciben los cambios cuando la mayoría tropieza con el escalón.
Las etapas de las mesetas pueden ser seculares, los cambios suelen ser mas rápidos, por lo tanto, son siempre confusos. El ser humano por lo general es muy conservador, mucho más que lo que imaginamos, los grandes cambios por lo general no vienen de nuestra propia decisión sino por situaciones externas.
La payada entre Santos Vega y Juan sin Ropa (el diablo), marca uno de esos grandes cambios históricos, donde el vencedor (el diablo) se apodera del alma del gaucho. El diablo no es otro que el progreso, qué se materializaba, en los ferrocarriles, los frigoríficos, los grandes barcos, el telégrafo y también el fusil remington. Fue un cambio brutal en la organización de la sociedad.
Los cambios también se expresaron en organizaciones políticas, en expresiones culturales, los partidos que se enfrentaron en la guerra civil y en la organización nacional, mutaron en el partido Nacional, Autonomista, Unión Cívica, que conformaron la generación del ochenta. Replica criolla del pensamiento europeo de esos años-
A fines del siglo diecinueve y comienzos del veinte en España existían dos grandes partidos, El liberal y el conservador, el jefe del concejo de ministros se llamaba Antonio Maura del partido liberal que abogaba por la pureza administrativa y elecciones transparentes, por qué el voto a pesar de ser universal los resultados eran tocados.
Cuando el partido conversador acepta las propuestas de Maura, el partido liberal queda sin propuestas que los identifiquen, entonces enarbolan las banderas del anticlericalismo. Maura que no estaba de acuerdo se pasa al partido conservador y se lleva con el ochenta diputados. Fue protagonista de la vida política hasta la llegada de Primo de Rivera, de quien opinaba que era un loco y que iba a traer un siglo de violencia y gobiernos militares.
Estos ejemplos valen para certificar dos hechos, que pasa cuando no se ven venir los cambios y cuando nos quedamos sin propuestas. Un conductor debe tener mucho de profeta, percibir los cambios y encontrar el discurso que cautive.
El partido que gobernó hasta 2023 en nombre del peronismo, quiso recrear un Estado que el propio Perón había abandonado en los años setenta del siglo veinte, se comió el escalón de un mundo nuevo enancado en la tecnología digital. Enarboló banderas que partían la sociedad al medio como el aborto, uso sectario de los derechos humanos, las alianzas con dictaduras con vínculos con el narcotráfico, el desprecio por el valor de la moneda y la inflación galopante acompañado con la percepción no siempre comprobada aunque creída por la mayoría sobre la existencia de una corrupción generalizada.
El encierro obligatorio por la pandemia dejo terribles secuelas políticas, si bien todos la pasamos mal hubo quienes la pasaron muy mal. Once millones de personas hacinadas, sin trabajo, incomunicadas, sin escuelas, juntando mucha bronca, convencidos además, no sin razón, que su padecimiento no era correspondido por los gobernantes que se la pasaban de fiestas.
Llegaron las elecciones, nativos digitales, bronca contenida, clamor por la estabilidad, se dio lo impensado, el diablo le volvió a ganar a Santos Vega.
Después de dos años de ajustes y crueldades, con una política exterior vergonzante, los recuerdos del gobierno kirchnerista debieron ser horribles, porque el gobierno de Milei fue ratificado aunque mucha gente no fue a votar.
Si bien hacer proyecciones electorales siempre es arriesgado, creo que si el campo nacional, peronismo o como se llame, aspira a gobernar la argentina, tendrá que hacer profundos cambios, no solo, de caras sino también de propuestas que tengan más que ver con la realidad que con ideologías-
Perón murió hace medio siglo, la mitad de la población nació después de la dictadura militar, la calidad de vida no tuvo un cambio perceptible con la democracia, gobiernos autoritarios florecen por todas partes.
Existen varias generaciones que no vieron la partida de Perón y la dictadura militar solo se la contaron. El peronismo se parece al tango, tiene mucha historia, hermosas creaciones, hay algunos jóvenes que lo interpretan, pero los estadios lo llenan Lali Esposito o María Becerra.
A lo largo de nuestra historia se formaron partidos con distintos grados de influencia, los de mayor permanencia fueron el radicalismo y el peronismo, ambos atraviesan crisis profundas, sino cambian también podrían desaparecer.
El peronismo siempre tuvo vocación de poder mayoritario, hoy hay muchos dirigentes que se conforman con ser una minoría que les otorgue una cuota en el reparto de bancas, juzgados u alguna embajada. Ojalá que su último acto no sea un stand up en un balcón del barrio de Constitución.
En Fahrenheit 451 la novela de Ray Bradbury, se trataba de borrar la memoria donde los bomberos quemaban los libros y perseguían a quienes los guardaban. Los perseguidos huían fuera de las ciudades y cada uno de ellos tenía que memorizar un libro para cuando la dictadura finalizara la humanidad podía recuperar su memoria.
Mientras el movimiento nacional se recupera es necesario preservar la memoria y custodiar las banderas, necesitamos predicadores, que escriban, difundan, enseñen, que no se pierdan en coyunturas pequeñas, la patria es algo por lo que vale la pena luchar.
FORJA estaba integrada por un grupo relativamente pequeño dicen que no llegaban a un par de miles, pero dieron la batalla en el campo de las ideas, muchas de las cuales fueron rescatas por la revolución que parió al peronismo.
No vienen años fáciles para el movimiento nacional. El modelo vigente se estructura sobre exportaciones principalmente primarias con algunos procesos industriales, campo, petróleo, minería y la energía atómica. Todas actividades generadoras de divisas, pero que generan poca ocupación.
La reconstrucción del tejido social, la organización sindical en la era digital, son las grandes incógnitas. No basta decir no a Milei, hay que demostrar en cada campo lo pernicioso que es para el país, pero además con propuestas concretas, la preservación del sistema democrático, visión realista de la geopolítica, explotación racional de los recursos naturales, la incursión en las tecnologías digitales, la construcción de un Estado Eficiente y sustentable, una moneda estable, hacer reales los derechos a la vivienda, al trabajo y al retiro digno.
Educación de calidad de alcance universal y defensa irrestricta de los valores culturales que preserven nuestra identidad. Una economía productiva que genere riquezas y las distribuya con equidad.
Las glorias pasadas no alcanzan, pueden llenar los recuerdos, pero no las necesidades diarias, hay una batalla por dar, es muy difícil, pero hay que darla, por largo que sea el camino comienza con el primer paso.
El debate político no es para justificar el pasado sino para construir el futuro.














