Darío Lopérfido - Alemania
Darío Lopérfido - Alemania

Darío Lopérfido murió este viernes 27 de febrero a los 61 años y la noticia generó impacto en el ámbito político y cultural, espacios en los que desarrolló gran parte de su carrera tanto en la administración pública nacional como en la Ciudad de Buenos Aires. El exsecretario de Cultura y Comunicación del gobierno de Fernando De La Rúa perdió la vida tras batallar contra la dura enfermedad de esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Su llegada a la función pública nacional se dio durante el gobierno de Fernando de la Rúa, donde fue secretario de Cultura y Comunicación. En ese rol, tuvo a su cargo la relación con los medios y la coordinación de políticas culturales en un contexto atravesado por la crisis económica y política de 2001. Tras esa etapa, continuó ligado a la gestión cultural y a proyectos vinculados a la promoción de actividades artísticas.

Darío Lopérfido
Darío Lopérfido

Años más tarde se incorporó a la administración porteña. Durante la gestión de Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires ocupó el Ministerio de Cultura y luego fue designado director del Teatro Colón, uno de los cargos más relevantes de su trayectoria. Desde esa función, impulsó programaciones internacionales, coproducciones y una política orientada a reforzar la presencia del teatro en los circuitos líricos globales. También se desempeñó como agregado cultural en Alemania, lo que marcó un período de trabajo en el exterior vinculado a la difusión cultural argentina.

En diciembre de 2025, publicó una columna en la Revista Seúl bajo el título de “Tener ELA es una mierda”. “La ELA no te deja nada de glamour. Caminás pésimo, la voz se te vuelve de borracho y comés con el riesgo de que se te caiga la baba”, escribió.

Darío Lopérfido
Darío Lopérfido

“El problema de la ELA es que es una enfermedad sin épica. Un buen cáncer te da todo un tiempo con tratamientos espantosos durante el que podés aparecer pelado y decir ‘yo le voy a ganar al cáncer’. En la mayoría de los casos, el pelado se muere. Pero le deja un legado a su familia: que pueden decir ‘cómo la peleó’”, indicó en otro pasaje de su columna. En los últimos años se encontraba radicado fuera del país y mantenía participación en actividades relacionadas con la gestión cultural y la producción artística.

Su figura pública estuvo atravesada por intervenciones y debates que lo colocaron en el centro de discusiones políticas y culturales y además, visibilizó la enfermedad de ELA con la que fue diagnosticado hace más de un año. Finalmente, este viernes 27 de febrero murió en Madrid, España.

Murió Darío Lopérfido: su trayectoria en el mundo de la política

Nació en Buenos Aires el 5 de junio de 1964 y desarrolló una carrera que combinó periodismo, gestión cultural y actividad política. Durante la presidencia de Fernando de la Rúa, fue secretario de Cultura de la Nación y luego secretario de Medios de Comunicación.

En ese período, integró el llamado Grupo Sushi, un núcleo informal de jóvenes funcionarios y asesores que rodearon a De la Rúa primero en la Ciudad y luego en la Rosada. El mote, acuñado con ironía por la prensa, aludía a su perfil urbano, cosmopolita y de clase media acomodada, en contraste con la tradición más austera del radicalismo histórico. Entre reuniones políticas y cenas en restaurantes de moda, el Grupo Sushi simbolizó una renovación generacional dentro de la alianza, pero también fue blanco de críticas que lo señalaban como expresión de una dirigencia distante de la crisis social que se profundizaría hacia el final de ese gobierno.

Esmeralda Mitre y Darío Lopérfido  se separaron
Esmeralda Mitre y Darío Lopérfido fueron pareja

Su vida privada también tuvo momentos de fuerte exposición pública, especialmente durante su relación con la guitarrista y compositora María Gabriela Epumer, figura central del rock argentino de los años 80 y 90 e integrante de bandas como Viuda e Hijas de Roque Enroll y habitúe de las formaciones de Charly García. La relación, que unió a un funcionario con una artista de culto, concentró atención mediática en una época de creciente interés por la vida íntima de los personajes públicos. Tras la muerte prematura de Epumer en 2003, Lopérfido la recordó en distintas entrevistas como una figura decisiva en su vida personal en un registro muy distinto al tono confrontativo que solía adoptar en el debate político.

Años más tarde, de regreso en el ámbito porteño, ocupó cargos durante la jefatura de Gobierno de Mauricio Macri, entre ellos, el de ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. En esa función, impulsó reformas en el funcionamiento de organismos artísticos y promovió una agenda orientada, según definía, a la profesionalización de la gestión y la ampliación del acceso a bienes culturales. Sus detractores, en cambio, lo acusaron de imprimir un sesgo ideológico en las políticas culturales y de confrontar innecesariamente con sectores artísticos.

Su paso por el Teatro Colón, donde se desempeñó como director general, fue uno de los capítulos más visibles de su trayectoria. Allí promovió una política de coproducciones internacionales y una reorganización administrativa que, según sostuvo, permitió mejorar la programación y la proyección internacional de la sala. Sin embargo, también enfrentó conflictos sindicales y críticas por decisiones de gestión.

Darío Lopérfido con Fernando de la Rúa y su hijo Antonio
Lopérfido fue funcionario del gobierno de De La Rúa. Foto: Wikipedia

Antes y después de esos cargos, Lopérfido mantuvo una presencia activa en el debate público con intervenciones en medios de comunicación, columnas de opinión y participación en foros culturales. Su figura quedó asociada tanto a la modernización de estructuras culturales como a polémicas declaraciones sobre la historia reciente argentina, que generaron fuertes rechazos y pedidos de renuncia por parte de organismos de Derechos Humanos y sectores políticos.

De hecho, uno de los episodios que marcó un punto de inflexión en su carrera fue su cuestionamiento público de las cifras de víctimas de la última dictadura militar. Aquellas declaraciones provocaron una ola de repudios, movilizaciones y finalmente su salida del Ministerio de Cultura porteño en 2016.

Tras dejar la función pública, continuó vinculado a proyectos culturales y mantuvo presencia en medios y redes sociales. Su estilo, caracterizado por la ironía y el tono desafiante, no se atenuó con el paso de los años. En su vida personal, volvió a tener una pareja conocida: en 2014 se casó con Esmeralda Mitre, la heredera del diario La Nación. El matrimonio finalizó a principios de 2018 y un año más tarde, junto a Vinnie Blache Spencer, tuvo a su hijo Theo.