Reforma laboral: cómo queda la nueva reglamentación y qué cambia para los trabajadores
La nueva reglamentación de la Ley de Modernización Laboral redefine la jornada, actualiza el sistema de registración y digitalización, incorpora el salario dinámico y fija nuevos topes a los aportes sindicales y empresariales. Los cambios más relevantes apuntan a flexibilizar acuerdos laborales, simplificar trámites y actualizar el régimen de indemnizaciones.

El Gobierno nacional puso en marcha la reglamentación de la Ley de Modernización Laboral N.º 27.802, un nuevo marco jurídico que redefine varios aspectos centrales del empleo en Argentina. La norma, promulgada tras su aprobación en el Senado a fines de febrero, introduce transformaciones en la registración laboral, la organización de la jornada, las indemnizaciones y los aportes sindicales y patronales.
Jornada laboral: acuerdos, límites y banco de horas
Uno de los puntos más destacados es la reorganización de la jornada. La ley habilita la posibilidad de extender la jornada diaria hasta 12 horas, siempre que exista un acuerdo por escrito entre empleador y trabajador. Esta flexibilidad se complementa con la creación de un banco de horas, que permitirá compensar horas extra con descansos, en lugar de abonarlas como recargo salarial.
Pese a esta apertura, la norma mantiene límites claros: debe respetarse el descanso mínimo de 12 horas entre turnos, y no se modifica la cantidad máxima de horas permitidas por semana. Además, se ratifica que el pago de salarios solo puede realizarse mediante bancos o entidades oficiales, dejando fuera el uso de billeteras virtuales para acreditaciones salariales.

Salario dinámico y digitalización de documentación laboral
Entre las innovaciones más relevantes aparece el concepto de “salario dinámico”, un esquema que permitirá vincular parte de la remuneración al rendimiento o mérito individual, siempre bajo negociación colectiva. Este formato busca incentivar la productividad, aunque genera debate entre los sectores sindicales por su potencial impacto sobre los pisos salariales.
La ley también avanza fuerte en la modernización administrativa: la digitalización de los libros laborales será obligatoria, tendrán plena validez legal y deberán conservarse por diez años. Asimismo, el registro de las relaciones laborales ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) bastará para acreditar el vínculo, simplificando trámites que antes requerían múltiples organismos.
Aportes sindicales y empresariales: nuevos topes y cambios graduales
La reforma introduce un nuevo esquema de aportes. A partir de 2028, las contribuciones de las empresas a cámaras o asociaciones empresarias serán voluntarias y no podrán superar el 0,5% de las remuneraciones. En cuanto a los trabajadores, los aportes sindicales —tanto de afiliados como no afiliados— tendrán un tope del 2%, mientras que se mantiene el aporte obligatorio del 6% destinado a obras sociales.
Indemnizaciones: cambios complementarios en el sistema
Aunque el artículo original de Infobae se focaliza en la reglamentación, los cambios se vinculan con el rediseño del régimen indemnizatorio ya detallado por el Gobierno: se excluyen del cálculo conceptos como aguinaldo, vacaciones y premios, y se establece un tope equivalente a tres veces el salario promedio del convenio. Además, las empresas podrán abonar sentencias laborales en cuotas, según su tamaño.
















