Hablan, sugieren actividades y hacen compañía: los nuevos robots con IA que ayudan a combatir la soledad en adultos mayores
Un programa impulsado en Nueva York incorpora el robot social ElliQ en hogares de adultos mayores que viven solos, con el objetivo de reducir el aislamiento y fomentar la interacción diaria.

El avance de la tecnología está comenzando a ocupar un rol inesperado en uno de los desafíos sociales más importantes del envejecimiento poblacional: la soledad. En el estado de Nueva York, un programa público impulsa el uso de robots con inteligencia artificial capaces de conversar, sugerir actividades y acompañar a adultos mayores que viven solos.
La iniciativa es coordinada por la New York State Office for the Aging, el organismo encargado de diseñar políticas destinadas a mejorar la calidad de vida de las personas mayores. Según datos oficiales, más de 900 adultos mayores ya cuentan en sus hogares con el robot social ElliQ, un dispositivo pensado para ofrecer compañía y estimular la interacción cotidiana.

El objetivo principal es reducir el aislamiento social, un problema cada vez más frecuente entre personas mayores que viven sin compañía permanente o tienen movilidad limitada.
Un robot diseñado para acompañar la rutina diaria
El dispositivo utilizado en el programa se llama ElliQ y fue desarrollado específicamente para interactuar con adultos mayores. A diferencia de asistentes virtuales tradicionales, ElliQ no se limita a responder preguntas. El sistema está diseñado para iniciar conversaciones de forma proactiva, proponer actividades y acompañar distintas rutinas del día.
Entre sus funciones principales se encuentran:
- Recordar la toma de medicamentos.
- Sugerir ejercicios físicos simples.
- Proponer juegos y actividades cognitivas.
- Facilitar videollamadas con familiares y amigos.
Gracias al uso de inteligencia artificial, el dispositivo aprende progresivamente los hábitos y preferencias de cada usuario. Con el tiempo, esta información permite personalizar las conversaciones y las recomendaciones, generando una experiencia más cercana y adaptada a cada persona.
Desde el organismo estatal subrayan que la intención no es reemplazar el contacto humano, sino estimular la interacción social y reducir la sensación de aislamiento.

Los primeros resultados del programa
Las primeras evaluaciones del programa muestran resultados alentadores. Según datos difundidos por la oficina estatal y citados por el diario New York Post, el 94% de los participantes afirma sentirse menos solo desde que comenzó a utilizar el robot.
Además, los informes indican que muchos usuarios aumentaron su participación en actividades sugeridas por el dispositivo, como ejercicios físicos, juegos mentales o comunicaciones con familiares.
Aunque se trata de resultados preliminares, las autoridades consideran que el programa funciona como una experiencia piloto que permite evaluar el potencial de la tecnología en el bienestar emocional de las personas mayores.
El problema de la soledad en la vejez
La soledad prolongada es considerada por especialistas en salud pública como un factor de riesgo significativo para la salud. Diversos estudios la vinculan con mayores probabilidades de depresión, deterioro cognitivo e incluso enfermedades cardiovasculares.

En Estados Unidos, millones de adultos mayores viven solos. Esta tendencia está asociada tanto al aumento de la esperanza de vida como a transformaciones en las estructuras familiares.
Frente a este panorama, gobiernos y organizaciones sociales comenzaron a explorar nuevas estrategias para acompañar a esta población y fomentar su bienestar emocional.
El programa con robots sociales forma parte de un ecosistema tecnológico cada vez más amplio orientado al cuidado de personas mayores. Entre las herramientas que están ganando terreno se encuentran los sistemas de monitoreo remoto, la telemedicina y los asistentes digitales inteligentes.

Estas tecnologías buscan facilitar que las personas mayores puedan mantener su autonomía y continuar viviendo en sus hogares el mayor tiempo posible, sin renunciar al acompañamiento y la seguridad.
La experiencia impulsada en Nueva York representa uno de los ensayos más avanzados en el uso de robots sociales dentro de políticas públicas.


















