El pueblo bien rural de Entre Ríos que ni los locales conocen: cuenta con una fiesta patronal y tiene poco más de 300 habitantes
Una localidad entrerriana donde reina la tranquilidad cuenta con arroyos de agua limpia donde los vecinos se bañan en verano, montes de espinillo para recorrer al atardecer y una vida que transcurre al ritmo del campo.
Entre Ríos es una de las provincias más famosas de la República Argentina gracias a sus carnavales, el turismo de naturaleza, pesca y su historia ligada a la colonización y la organización nacional argentina. Sin embargo, dentro de ella se encuentra uno de los pueblos más desconocidos del país.
En el extremo noreste de la provincia de Entre Ríos, casi tocando el río Uruguay, se encuentra Colonia San Justo, un pueblo tan pequeño que la mayoría de los entrerrianos nunca oyó hablar de él.
La localidad cuenta con poco más de 300 habitantes. Las viviendas se encuentran muy dispersas entre sí, separadas por extensas quintas de naranjas y mandarinas que marcan el paisaje. El pueblo tiene una escuela primaria, una sala de primeros auxilios que funciona tres días a la semana, una iglesia sencilla y un único almacén que también hace las veces de bar.
Colonia San Justo, el pueblo entrerriano ideal para descansar
Fundada en 1906 por inmigrantes italianos del Véneto y del Piamonte que llegaron atraídos por la promesa de tierras fértiles, Colonia San Justo conserva aún hoy muchas de sus tradiciones. Entre los habitantes de mayor edad todavía se escuchan palabras en dialecto, y en numerosas familias persisten costumbres como preparar pasta casera y elaborar su propio vino.
El pueblo no cuenta con atractivos turísticos organizados, pero ofrece encantos simples y naturales: arroyos de agua limpia donde refrescarse en verano, montes de espinillo que convocan a grupos de vecinos a cazar vizcachas y, sobre todo, una tranquilidad que se percibe desde el momento en que se cruza el cartel de bienvenida. Los fines de semana, cuando llegan parientes desde Buenos Aires o Rosario, suelen armarse grandes asados bajo la sombra de los paraísos.
La fiesta patronal se celebra cada 8 de agosto, en honor a San Justo, con misa, procesión y un baile que se extiende hasta la madrugada, animado por acordeón y guitarra. El resto del año, la vida transcurre al ritmo del trabajo rural: la cosecha de cítricos entre abril y septiembre, la siembra de soja después, y largas rondas de mate en la vereda al caer la tarde.
Colonia San Justo es un pueblo donde todos se conocen desde siempre, las puertas pueden quedar sin llave y los amaneceres llegan con el canto de los horneros. Por eso y todo lo mencionado anteriormente, es ideal para descansar del ritmo acelerado de las grandes ciudades.
La historia de San Justo, el municipio de Entre Ríos donde se ubica La Colonia
Tras el asesinato de Justo José de Urquiza en 1870, la región quedó devastada: los campos fueron abandonados, muchos habitantes se refugiaron en los montes y se paralizaron las actividades productivas. Frente a este escenario, su viuda, Dolores Costa de Urquiza, impulsó la creación de una colonia agrícola en las tierras cercanas al Palacio San José.
En mayo de 1874 arribaron a Concepción del Uruguay los primeros colonos para inspeccionar la zona. Poco después, comenzaron a instalarse inmigrantes europeos (principalmente italianos y franceses) que llegaban en grandes olas a los puertos de Buenos Aires y Montevideo. A fines de junio, los primeros contingentes se alojaron en construcciones provisorias junto al Palacio y, en septiembre, la primera familia tomó posesión de su lote.
Doce años después, La Colonia ya superaba los mil habitantes y contaba con plaza, comercios y viviendas. Aunque Dolores Costa intentó gestionar la creación de una municipalidad, ese proyecto no prosperó. La economía local se sostenía con las cosechas de trigo y maíz, además de la cría de ganado. La comunidad también desarrolló servicios básicos: escuela, botica, comisaría, panadería, herrería y una destilería, junto con la llegada del ferrocarril.
En 1889, Dolores renovó el pedido de reconocimiento oficial para la Villa. Finalmente, el 19 de febrero de 1995 se creó formalmente la Municipalidad de San Justo, instituida como municipio de segunda categoría mediante el decreto provincial 233/1995.