Ruta hacia la tranquilidad: la escapada rural que eligen cada vez más jubilados
Con su historia ferroviaria, sus sabores tradicionales y su ambiente seguro y apacible, es la escapada ideal para desconectar y un destino perfecto para jubilados que buscan disfrutar sin apuros.

A pocas horas de la Ciudad de Buenos Aires existe un refugio donde el ritmo desacelerado, las tradiciones intactas y los paisajes rurales invitan a tomarse un respiro profundo. General Rivas, un pequeño pueblo del interior bonaerense, se consolidó como una de las escapadas preferidas para quienes buscan calma, aire puro y una experiencia auténtica lejos del bullicio. Y en los últimos meses, también se convirtió en un destino muy elegido por jubilados, gracias a su tranquilidad, accesibilidad y propuestas amigables para quienes disfrutan de paseos sin apuro.
Un destino cercano y fácil de recorrer
Ubicado en el partido de Suipacha, a unos 150 kilómetros de CABA, General Rivas se alcanza tras un viaje de aproximadamente dos horas por la Ruta Provincial 43, un camino rodeado de campos abiertos que ya anticipa el cambio de ritmo. La accesibilidad y la ausencia de tránsito lo vuelven ideal para adultos mayores que desean viajar sin complicaciones.
Su tamaño reducido, sus calles serenas y su entorno seguro hacen que sea un pueblo perfecto para recorrer caminando, detenerse a conversar con los vecinos o simplemente sentarse a contemplar el paisaje.

Naturaleza y calma para desconectar
General Rivas conserva su esencia rural en cada rincón. Las extensas praderas, los caminos de tierra y el silencio del campo crean un ambiente perfecto para quienes buscan una pausa mental. Para los jubilados, el pueblo ofrece un entorno accesible y amable, ideal para caminatas suaves, paseos fotográficos o tardes bajo la sombra de un árbol.
Uno de los lugares más visitados es La Bataraza, una estancia que se destaca por su ambiente familiar, parrillas al aire libre y actividades en contacto con la naturaleza. Es un espacio que invita a disfrutar sin prisa, perfecto para quienes desean desconectar del ritmo urbano.
Sabores que remiten al pasado
La gastronomía es otro de los grandes atractivos. El histórico Bar Don Guille, fundado en 1933, mantiene su estética original y un menú tradicional que conquista a los visitantes: pastas caseras, picadas abundantes y platos típicos de campo. El ambiente tranquilo y el servicio cálido lo convierten en un punto ideal para familias y adultos mayores que buscan comer bien y sin apuros.
El Parque de Rivas es el corazón verde del pueblo, un lugar perfecto para leer, descansar o disfrutar del aire fresco. Allí conviven vecinos y turistas en un ambiente relajado y seguro.
Un pueblo nacido del ferrocarril
La historia de General Rivas se remonta a 1875, aunque adoptó su nombre actual recién en 1890, coincidiendo con la llegada del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico. Ese legado ferroviario aún se percibe en su arquitectura y su trazado urbano.
El circuito turístico es breve y encantador: la plaza central, la iglesia, un pequeño museo y celebraciones que mantienen vivas las tradiciones del interior. En los últimos años se sumó El Vasco, un nuevo punto de encuentro que amplió la oferta gastronómica y social del pueblo.

Fiestas y tradiciones
Cada 16 de agosto se celebra la fiesta patronal de San Roque, con desfile criollo, asado a la estaca y destrezas camperas. Es una jornada que convoca a familias y, especialmente, a jubilados que disfrutan de la cultura tradicional bonaerense en un entorno tranquilo.
Cómo llegar desde Buenos Aires
El acceso más simple es por Autopista Acceso Oeste, continuando por el corredor Luján–Bragado hasta Suipacha y luego por la avenida Padre Luis Brady. El viaje es ágil y seguro, ideal para un paseo sin estrés.



















