
En plena cordillera mendocina existe un pueblo donde las historias de cine conviven con antiguas construcciones mineras, petroglifos y recuerdos del Ejército de los Andes. Se trata de Uspallata, una localidad del departamento de Las Heras ubicada a unos 120 kilómetros de la ciudad de Mendoza, sobre la Ruta Nacional 7.
Su paisaje fue elegido en 1996 para representar al Tíbet en una de las películas más recordadas de aquella década. La llegada de Brad Pitt, que ya era una de las figuras más famosas de Hollywood, alteró la tranquilidad del pueblo y generó innumerables anécdotas entre sus habitantes.
Brad Pitt en Uspallata: el rodaje que revolucionó Mendoza
La producción de “Siete años en el Tíbet”, dirigida por Jean-Jacques Annaud, encontró en las montañas mendocinas un escenario capaz de recrear los imponentes paisajes del Himalaya.
La película se basó en el libro autobiográfico del alpinista austríaco Heinrich Harrer. Pitt interpretó al protagonista, mientras que David Thewlis asumió el papel de Peter Aufschnaiter. El largometraje llegó a los cines en 1997 y convirtió diferentes rincones argentinos en escenarios de una historia ambientada en Asia.

Durante varios meses de 1996, Uspallata se transformó en una enorme locación cinematográfica. Técnicos, actores y asistentes modificaron la rutina cotidiana de la localidad. Parte del equipo se alojó en hoteles de la zona, mientras que Pitt habría residido en una vivienda vinculada con el Regimiento de Infantería de Montaña 16 “Cazadores de los Andes”.
Su entonces pareja, Gwyneth Paltrow, también lo visitó durante su estadía. Aunque las versiones difieren sobre el tiempo exacto que permaneció en Mendoza, las crónicas coinciden en que el rodaje se extendió durante varios meses.
El recuerdo que Brad Pitt conserva de la Argentina
Casi tres décadas después de aquella experiencia, el actor volvió a hablar de Mendoza. Pitt destacó la comida argentina, la carne y el vino, pero dedicó sus palabras más afectuosas al paisaje cordillerano.

“Era tan hermoso ver cómo el sol cambiaba y cómo el paisaje cambiaba a lo largo del día”, recordó. También describió al pequeño pueblo ubicado al pie de los Andes como “un lugar mágico”, una definición que despertó orgullo entre los mendocinos.
Otra de las historias más llamativas de su paso por la provincia fue su relación con Blanco, un perro al que habría adoptado durante su permanencia en la montaña. El recuerdo del animal también quedó asociado a aquellos meses lejos de Hollywood.
Cerro Tunduqueral: los secretos anteriores a Hollywood
Uno de los escenarios utilizados durante la filmación fue el cerro Tunduqueral, situado aproximadamente a siete kilómetros de la villa de Uspallata.
Sin embargo, su importancia es mucho más antigua que la película. El sitio posee más de 400 figuras rupestres distribuidas en 22 soportes rocosos, testimonios de las comunidades que habitaron y recorrieron la región.
Sus representaciones geométricas, humanas y animales permiten conocer aspectos de la vida cotidiana y de la presencia incaica en Mendoza. El área forma parte del Sistema Vial Andino Qhapaq Ñan, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.
Las Bóvedas y la huella del Ejército de los Andes
Otro punto fundamental es el conjunto conocido como Las Bóvedas de Uspallata. Allí permanecen antiguos hornos, muros, acequias, túneles y restos de un molino hidráulico relacionados con la actividad minera y metalúrgica.

El lugar también estuvo asociado con la preparación del Cruce de los Andes. Durante la Campaña Libertadora, las construcciones fueron utilizadas como oficinas y depósitos de provisiones. La columna encabezada por el general Juan Gregorio de Las Heras avanzó por este corredor rumbo a Chile.
De esta manera, Uspallata concentra siglos de historia: la presencia de comunidades originarias, la expansión incaica, la minería colonial, la gesta sanmartiniana y la llegada de una superproducción de Hollywood.
Qué visitar en Uspallata
En la actualidad, el pueblo funciona como una de las principales puertas de entrada a la Alta Montaña mendocina. Desde allí se puede continuar hacia Penitentes, Puente del Inca, Aconcagua, Las Cuevas y el límite con Chile.
Las actividades más populares incluyen:
- Senderismo y trekking por paisajes de montaña.
- Visitas al cerro Tunduqueral y sus petroglifos.
- Recorridos históricos por Las Bóvedas.
- Excursiones al Cerro Siete Colores.
- Cabalgatas, paseos en globo y turismo aventura.
- Degustaciones de vinos y productos regionales.
La gastronomía local también aprovecha ingredientes como la papa andina, la quinoa y el azafrán, acompañados por vinos producidos en altura.
Uspallata no depende solamente del recuerdo de Brad Pitt. Su verdadero atractivo está en la combinación de paisaje, historia, aventura y patrimonio arqueológico. Sin embargo, aquella filmación dejó una marca imborrable: durante algunos meses, este pueblo mendocino se convirtió en el Tíbet y cautivó a una de las estrellas más reconocidas del cine.
Años después, Pitt todavía recuerda el sol sobre las montañas. Quienes visitan el valle pueden entender rápidamente por qué lo definió como “un lugar mágico”.




















