
Hay rincones de Buenos Aires donde el tiempo parece avanzar de otra manera. Son salones con fotografías antiguas, botellas detrás del mostrador, mozos que conocen a los clientes y platos tan abundantes que casi siempre obligan a preguntar: “¿Es para compartir?”.
Ese universo será protagonista de la Semana de los Bodegones Porteños 2026, que se realizará desde el lunes 24 hasta el viernes 28 de agosto en más de 100 restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires. Durante cinco días habrá descuentos, precios especiales y menús creados para celebrar una de las tradiciones gastronómicas más queridas por los porteños.
La iniciativa es impulsada por el Gobierno porteño, a través de BA Capital Gastronómica, junto con la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés, conocida como AHRCC. La propuesta busca incentivar el movimiento comercial y reconocer a los bodegones como parte de la identidad cultural de Buenos Aires.
Qué ofrece la Semana de los Bodegones Porteños 2026
Los beneficios dependerán de cada restaurante. Algunos prepararon platos a precios promocionales, mientras que otros ofrecerán menús completos o descuentos sobre la carta. Los establecimientos participantes podrán consultarse mediante un mapa digital, ideal para organizar el recorrido según el barrio o el tipo de comida.
Otra de las novedades será el Pasaporte Bodegón Porteño. En cada local habrá un código QR que permitirá acceder a juegos, trivias y misiones, además de acumular sellos digitales con cada visita.
Antes de concurrir, se recomienda revisar los horarios, consultar si hace falta reserva previa y confirmar las condiciones de cada promoción.
Cinco bodegones para visitar, con precios y direcciones
Cucina D’Onore: pastas italianas desde $12.900
Para quienes buscan pastas artesanales, Cucina D’Onore ofrecerá ñoquis verdes con salsa de cuatro quesos por $12.900 y lasaña de la nonna por $15.900.

El restaurante está ubicado en avenida Alicia Moreau de Justo 1768, Puerto Madero. Su propuesta está inspirada en las trattorias italianas y tiene a las pastas y los frutos de mar entre sus especialidades.
La Ochavita: canelones al horno de barro por $14.000
En La Ochavita, los comensales podrán probar canelones de verdura, ricota, jamón y muzzarella, cubiertos con salsa filetto y gratinados en horno de barro. El precio promocional será de $14.000.

El bodegón se encuentra en Pieres 1399, esquina Bragado, Mataderos. La esquina, levantada en 1938, albergó antiguamente al Bar Los Dos Hermanos y actualmente conserva el espíritu familiar de los restaurantes del oeste porteño.
Almacén y Bar Lavalle: carne al horno con puré por $20.000
Quienes prefieran un plato de invierno encontrarán en Almacén y Bar Lavalle una carne cocinada lentamente al horno, acompañada con puré de papas, por $20.000.

La dirección es Lavalle 1693, esquina Rodríguez Peña, San Nicolás. El bar abrió en 1930, fue un clásico de la zona de Tribunales y recibió la distinción de Bar Notable de la Ciudad de Buenos Aires.
La Farola de Devoto: milanesa napolitana gigante
La milanesa será la gran protagonista en La Farola de Devoto. La versión napolitana con guarnición para dos personas tendrá un precio de $38.000, mientras que la alternativa XL para cuatro comensales costará $59.000.

El restaurante está ubicado en avenida Francisco Beiró 5201, Villa Devoto y es conocido por sus milanesas gigantes, pizzas, pastas y minutas.
Café Cortázar: menú completo por $26.000
En Café Cortázar, la promoción tendrá un ingrediente literario. Por $26.000, el menú incluirá pastel de papa y carne, chocotorta y una bebida a elección entre vino, gaseosa o agua.

El café está en José A. Cabrera 3797, esquina Medrano, Palermo. Inaugurado en 2015, fue ambientado con libros, murales y fotografías relacionados con Julio Cortázar.
La historia de los bodegones porteños
Los bodegones no nacieron como una moda. Su historia se relaciona con las corrientes inmigratorias de fines del siglo XIX y comienzos del XX, especialmente con la llegada de italianos y españoles. Sus recetas se mezclaron con ingredientes criollos y dieron origen a una cocina popular, reconocible y abundante.
Muchos comenzaron como almacenes con despacho de bebidas. Primero ofrecían quesos, fiambres y pequeñas preparaciones para acompañar el vino. Con el tiempo, la comida ganó protagonismo, aparecieron más mesas y aquellos almacenes se transformaron en restaurantes populares.
Varios estaban ubicados cerca de puertos, estaciones ferroviarias, mercados, fábricas y talleres, donde recibían a trabajadores que necesitaban platos económicos y rendidores. De allí surgió una de sus marcas fundamentales: las porciones generosas.


















