Mayores de 50, el envejecimiento empieza mucho antes: 5 hábitos para frenarlo y vivir mejor
Aunque suele asociarse a la edad adulta, el envejecimiento comienza mucho antes. Especialistas señalan cinco hábitos clave que ayudan a retrasarlo y a mejorar la calidad de vida antes y después de los 50.

El envejecimiento no arranca con las primeras arrugas ni cuando el cuerpo da señales de desgaste. Comienza bastante antes de lo que solemos creer: cerca de los 25 años, cuando el desarrollo físico llega a su punto máximo y, de manera gradual y casi imperceptible, se pone en marcha el envejecimiento biológico.
Desde ese momento, el envejecimiento avanza de manera diferente en cada persona. Aunque la genética tiene su influencia, no es el único factor: los hábitos cotidianos juegan un rol mucho más decisivo, lo que significa que la velocidad a la que envejecemos depende en gran medida de nuestras propias elecciones.
Investigaciones como el Harvard Study of Adult Development revelan que elecciones simples —alimentación consciente, actividad física regular, sueño reparador, no fumar y vínculos sociales sólidos— pueden sumar más de una década de vida de calidad.

Tips para envejecer de forma saludable
Para Eduardo “Cóndor” Dimarco, fundador del Forever Young Longevity Summit, hay cinco prácticas fundamentales para lograr alcanzar esa longevidad tan deseada:
- Nutrición consciente: priorizar alimentos ricos en nutrientes, reducir ultraprocesados y cuidar la salud intestinal.
- Movimiento regular y adaptado: desde caminatas hasta rutinas funcionales, lo importante es la constancia.
- Descanso reparador: calidad del sueño como motor de regeneración y energía.
- Salud mental y resiliencia: entrenar la mente con mindfulness, meditación o respiraciones profundas.
- Biohacks accesibles: desde el uso de tecnología que mide parámetros de salud, hasta suplementación y rutinas sencillas que optimizan la biología.

A estos consejos se suma la necesidad de evitar tóxicos como el tabaco y el alcohol, y de valorar la importancia de las relaciones sociales en el proceso de envejecimiento, ya que nos ayudan a mantener activa la mente y a trabajar nuestras emociones.
Los expertos señalan que la longevidad está en las pequeñas elecciones diarias. La Licenciada en Nutrición Funcional, Sol Attie coincide: “Hoy sabemos que la microbiota es un biomarcador clave que puede acelerar o enlentecer el envejecimiento, y que podemos nutrir con hábitos simples”.
Daniel Tangona, coach y escritor argentino, referente en bienestar y vocero del Forever Young Longevity Summit señala: “El ejercicio es una de las llaves de la longevidad. No hay fórmulas mágicas: se trata de encontrar una actividad que sea sostenible en el tiempo y adecuada a tu estado físico y edad”.
Y agrega: “Los ejercicios de fuerza son fundamentales, porque activan más de 600 músculos que nos acompañan toda la vida; los cardiovasculares y las actividades que disfrutamos —desde bailar hasta remar— completan la ecuación junto con la nutrición y el descanso. Entrenar es invertir en la verdadera caja de ahorro que tenemos: nuestra salud. Al final del día, la salud es el nuevo lujo; sin ella, nada de lo demás importa“.

Esta tendencia se enmarca en lo que se conoce como silver economy, la economía de los mayores de 50, que cada vez invierten más en salud preventiva, bienestar y calidad de vida. En Argentina y la región, la conversación ya está tomando forma. Un ejemplo es el Forever Young Longevity Summit, que reúne a expertos internacionales para acercar prácticas e investigaciones que transforman el modo en que entendemos la longevidad.
Biohacks accesibles para la longevidad
Los biohacks accesibles abarcan desde el uso de tecnología que monitorea parámetros de salud, hasta la suplementación estratégica y rutinas sencillas que ayudan a optimizar nuestra biología. Son herramientas prácticas que permiten mejorar energía, concentración y bienestar general sin necesidad de métodos complicados ni costosos.
- Monitoreo con tecnología wearable: usar un reloj inteligente o pulsera que mida ritmo cardíaco, calidad de sueño o niveles de actividad ayuda a ajustar hábitos diarios y mejorar el bienestar.
- Suplementación básica: vitaminas como D o B12, magnesio o omega-3 pueden complementar la dieta y favorecer energía, concentración y función muscular, siempre siguiendo recomendaciones médicas.
- Exposición al sol diaria: tomar 10-15 minutos de sol por la mañana regula el reloj biológico, aumenta la vitamina D y mejora el ánimo.
- Rutinas de respiración o meditación: técnicas como 4-7-8 o micro-meditaciones de 5 minutos ayudan a reducir estrés, mejorar la concentración y mantener la calma en el día a día.

Es fundamental adoptar ciertos hábitos que mejoren la calidad de vida y el bienestar, tanto físico como mental. En definitiva, somos lo que hacemos, y cuidar de nuestro cuerpo debería ser una prioridad, especialmente en un contexto donde el objetivo es alcanzar el mayor bienestar posible y vivir plenamente.



















