Su administración consiste en una inyección debajo de la piel que requiere entre 3 y 5 minutos, a diferencia de los aproximadamente 30 minutos necesarios para una infusión intravenosa. Foto: Reuters.
Su administración consiste en una inyección debajo de la piel que requiere entre 3 y 5 minutos, a diferencia de los aproximadamente 30 minutos necesarios para una infusión intravenosa. Foto: Reuters.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó en Argentina la primera inmunoterapia inhibidora de PD-1 de administración subcutánea para el tratamiento de tumores sólidos en adultos, una decisión que marca un avance en el abordaje del cáncer y que podría tener un enorme impacto tanto en la experiencia de los pacientes como en la organización de los servicios de salud.

La autorización fue difundida en Buenos Aires en febrero de 2026 y coincidió con el Día Mundial del Cáncer, que se conmemora cada 4 de febrero. La fecha no es menor: según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer provoca alrededor de 10 millones de muertes por año en todo el mundo y se diagnostican cerca de 20 millones de nuevos casos. En Argentina, la carga de la enfermedad también es elevada, con más de 130.000 diagnósticos anuales.

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La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó en Argentina la primera inmunoterapia inhibidora de PD-1 de administración subcutánea para el tratamiento de tumores sólidos en adultos. Foto: Pexels.

La nueva formulación subcutánea está indicada para todas las situaciones clínicas en las que ya se utilizaba la versión intravenosa del fármaco, incluidos tumores sólidos de alta mortalidad como el cáncer de pulmón y el melanoma. Se trata, además, de la primera y única inmunoterapia anti PD-1 con esta vía de administración aprobada en el país.

Desde el punto de vista terapéutico, la innovación no altera el mecanismo de acción del medicamento. Al igual que la formulación intravenosa, actúa sobre el sistema inmune para potenciar su capacidad de reconocer y atacar las células tumorales. La diferencia central radica en la forma de administración: Su administración consiste en una inyección debajo de la piel que requiere entre 3 y 5 minutos, a diferencia de los aproximadamente 30 minutos necesarios para una infusión intravenosa.

Infografía sobre cómo funciona el inhibidor de puntos de control inmunitario aprobado por ANMAT. Foto: Instituto Nacional del Cáncer (EE.UU.)

Este cambio, aparentemente operativo, puede tener efectos concretos en la práctica clínica cotidiana. La vía subcutánea elimina la necesidad de acceso venoso, un aspecto especialmente relevante en pacientes oncológicos que suelen atravesar tratamientos prolongados. Al no requerir acceso venoso, evita el uso de catéteres y simplifica la experiencia tanto para los pacientes como para los médicos.

La decisión de ANMAT se sustenta en evidencia clínica sólida. Estudios realizados en distintos países, incluida Argentina, demostraron que la formulación subcutánea alcanza los objetivos de exposición farmacocinética y presenta perfiles de eficacia y seguridad comparables a los de la versión intravenosa. Estos resultados fueron evaluados en el estudio fase III CheckMate-67T, que incluyó a 495 pacientes con carcinoma de células renales avanzado o metastásico previamente tratados.

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La vía subcutánea elimina la necesidad de acceso venoso, un aspecto especialmente relevante en pacientes oncológicos. Foto: Unsplash.

La participación argentina en ese ensayo fue especialmente relevante: 167 pacientes fueron tratados en ocho instituciones médicas del país, lo que representa más del 33% del total de participantes a nivel mundial. Este aporte refuerza el rol de los centros locales en la investigación clínica internacional y en la generación de evidencia para nuevas terapias oncológicas.

Más allá del beneficio clínico, la incorporación de inmunoterapias subcutáneas también abre la puerta a mejoras en la gestión de los recursos sanitarios. Estimaciones realizadas en sistemas de salud internacionales, como el del Reino Unido, indican que este tipo de formulaciones podría liberar alrededor de 1.000 horas mensuales de atención combinada entre pacientes, personal de enfermería, farmacia y médicos, un volumen equivalente a más de un año completo de tiempo de atención acumulado.