Modificaciones en el circuito Hermanos Gálvez de Buenos Aires.
Modificaciones en el circuito Hermanos Gálvez de Buenos Aires. Foto: Redes sociales

El Autódromo Óscar y Juan Gálvez entró en una etapa clave de transformación con un objetivo que ilusiona al automovilismo argentino: volver a recibir a la Fórmula 1. Las obras ya están en marcha y avanzan con un plan integral que apunta a una remodelación total del histórico circuito porteño.

El proyecto demanda una inversión estimada de 100 millones de dólares y comenzó formalmente el 2 de enero. Según el cronograma previsto, los trabajos se extenderán hasta diciembre, con la intención de dejar el predio en condiciones de aspirar a una fecha oficial del calendario internacional.

Una inversión millonaria para adaptar el autódromo de Buenos Aires

Modificaciones en el circuito Hermanos Gálvez de Buenos Aires.
Modificaciones en el circuito Hermanos Gálvez de Buenos Aires. Foto: Redes sociales

Uno de los ejes centrales es el rediseño del trazado. El nuevo circuito alcanzará los 4,9 kilómetros de extensión, la distancia mínima exigida por la FIA para la Fórmula 1. De ese modo, el Gálvez podrá volver a cumplir con los requisitos técnicos que perdió con el paso de los años.

La remodelación también contempla una recta principal de 980 metros, donde un monoplaza podría alcanzar velocidades cercanas a los 340 km/h, con un promedio estimado de 270 km/h a lo largo de toda la pista. El ancho del circuito variará entre 12 y 18 metros, en línea con los estándares actuales de seguridad y competencia.

Las obras no se limitan al asfalto. El plan incluye la reconfiguración de sectores completos del circuito, la construcción de nuevas zonas de escape, la modernización del área de boxes, mejoras en tribunas y una adecuación general del predio para competencias de primer nivel.

El trabajo está a cargo de un estudio especializado en homologaciones internacionales, en conjunto con Tilke Engineers & Architects, la firma fundada por el ingeniero alemán Hermann Tilke, responsable de varios circuitos que hoy forman parte del calendario de la Máxima.

Cómo será el nuevo circuito del Gálvez: pensado para Fórmula 1 y MotoGP

Autódromo Juan y Oscar Gálvez, Ciudad de Buenos Aires. Foto: Facebook Autódromo de Buenos Aires Oscar y Juan Gálvez

A diario, alrededor de 150 operarios trabajan en el autódromo en una obra que también busca posicionar al Gálvez como sede estable de otras categorías de elite. Entre ellas aparece el MotoGP, que exige un trazado de 4.300 metros, y para el cual ya está definido un dibujo alternativo.

En ese proceso, incluso se prevé la eliminación del kartódromo para ganar extensión en sectores clave, como la horquilla larga que desemboca cerca de la puerta uno. Esa modificación permitiría alcanzar la longitud necesaria para la Fórmula 1 sin comprometer el flujo del circuito.

El impulso para encarar estas reformas también se apoya en el renovado interés por el automovilismo en el país, potenciado por la presencia del argentino Franco Colapinto en la Fórmula 1 y por eventos recientes que volvieron a convocar multitudes.

La última vez que la Fórmula 1 corrió en la Argentina fue en 1998, justamente en el Gálvez. Desde entonces, el autódromo no había tenido cambios estructurales profundos. Hoy, con maquinaria en movimientos y planos definidos, Buenos Aires vuelve a acelerar en busca de recuperar un lugar en la máxima categoría.

La primera vez de la Fórmula 1 en la Argentina: Fangio y un debut histórico

Así es la Ferrari de Fangio: el mítico auto que vuelve a rodar en Buenos Aires Foto: Wikipedia

La relación de la Argentina con la Fórmula 1 comenzó el 18 de enero de 1953, cuando Buenos Aires recibió por primera vez una carrera oficial del Campeonato Mundial. Aquella jornada se disputó el Gran Premio de la Argentina en el entonces Autódromo Municipal, escenario que décadas más tarde pasaría a llamarse Óscar y Juan Gálvez.

La competencia tuvo un protagonista central: Juan Manuel Fangio, quien se impuso al volante de una Maserati ante una multitud estimada en más de 300.000 personas. La victoria del piloto argentino no solo marcó un hito deportivo, sino que convirtió al país en el primer anfitrión sudamericano de la Fórmula 1, dando inicio a una historia que dejó una huella profunda en el automovilismo nacional y en la identidad del circuito porteño.