Max Verstappen en el Gran Premio de Miami de la Fórmula 1.
Max Verstappen en el Gran Premio de Miami de la Fórmula 1. Foto: Reuters (Marco Bello)

La Fórmula 1 está encaminando una corrección de rumbo para 2027: aumentar la potencia del motor de combustión interna y recortar el protagonismo del sistema eléctrico. La medida, acordada “en principio” tras una reunión entre FIA, F1, equipos y fabricantes, busca que la conducción sea más intuitiva, con menos dependencia de la gestión energética que marcó el arranque del nuevo reglamento.

Qué se decidió (en principio) para 2027: el regreso del “peso” del motor a combustión

Según lo comunicado tras el encuentro, el plan para 2027 incluye tres cambios clave en la unidad de potencia:

  • Suba nominal de 50 kW en la potencia del motor de combustión interna (ICE).
  • Aumento del caudal de combustible para acompañar ese extra de potencia.
  • Reducción nominal de 50 kW en la potencia de despliegue del ERS (sistema de recuperación de energía).

En la práctica, esto empuja el reparto hacia un esquema más cercano a 60/40 a favor del ICE, alejándose del equilibrio casi 50/50 que generó debates por el estilo de carrera y la “sensación” al volante.

Por qué este cambio sacude a la F1: menos “administración” y más ritmo sostenido

El objetivo de la FIA y la F1 es claro: reducir momentos donde el piloto no puede atacar al 100% por tener que cuidar batería, “cosechar” energía o dosificar despliegue eléctrico en zonas críticas. Al darle más margen al motor térmico y recortar parte del empuje eléctrico, la categoría busca carreras con más tiempo a fondo, menos dependencia de mapas de energía y una dinámica más fácil de entender para el público.

Franco Colapinto realizará una exhibición el próximo 26 de abril en Palermo, Buenos Aires. Foto: X @AlpineF1Team

Además, el cambio llega después de que las primeras fechas bajo el reglamento 2026 encendieran críticas por diferenciales de velocidad y comportamientos que podían afectar tanto al show como a la seguridad. De hecho, el propio ecosistema regulatorio viene ajustándose a partir de datos y feedback recogidos en las primeras carreras.

El antecedente inmediato: los retoques que ya se aplicaron (o probaron) desde Miami

Antes de hablar de 2027, la FIA ya había introducido un paquete de refinamientos para 2026 que empezó a implementarse desde el GP de Miami. Entre los cambios más relevantes, se tocaron parámetros de gestión de energía y medidas de seguridad:

  • En clasificación, se redujo la recarga máxima permitida de 8MJ a 7MJ para evitar “harvesting” excesivo, y se elevó la potencia pico del “superclip” de 250 kW a 350 kW, buscando vueltas más “al límite”.
  • En carrera, se estableció un tope para el “Boost” de +150 kW, y se moduló el despliegue del MGU-K: 350 kW en zonas clave de aceleración/adelantamiento y 250 kW en otras partes del giro, con la idea de reducir cierres peligrosos sin matar el sobrepaso.
  • Para largadas, se desarrolló un sistema de detección de baja potencia que puede activar despliegue automático del MGU-K y señalización luminosa para alertar a los autos de atrás.
  • En lluvia, hubo ajustes como el aumento de temperatura de mantas para intermedias y simplificación de luces traseras para mejorar visibilidad, además de limitar despliegue ERS para mejorar control en baja adherencia.
Franco Colapinto, piloto de la escudería Alpine F1 Team. Foto: Reuters (Brian Snyder)

Tras Miami, la FIA sostuvo que las medidas mejoraron la competencia y que no se detectaron problemas materiales de seguridad, aunque aclaró que la evaluación sigue y podrían llegar ajustes adicionales.

¿Qué cambia para equipos, fabricantes y el diseño de los autos?

Aunque el anuncio habla de “cambios evolutivos”, tocar el balance ICE/ERS no es un detalle menor: implica revisar hardware, calibraciones, consumo y hasta compromisos de packaging. El propio proceso contempla más discusión técnica entre equipos y fabricantes antes de cerrar el paquete final, y luego el paso formal por el World Motor Sport Council (votación electrónica) para su aprobación.

La lectura entrelíneas es que la F1 está buscando un punto medio: mantener la identidad híbrida, pero evitar que el reglamento obligue a pilotar “a la calculadora” durante demasiados tramos.

Lo que viene: cuándo se define y por qué 2027 ya se discute ahora

El cronograma regulatorio marca que primero habrá trabajo fino en grupos técnicos y luego votación. Y aunque 2027 parezca lejano, la ingeniería no espera: un cambio en potencia y flujo de combustible se diseña con mucha anticipación, especialmente cuando involucra fabricantes, homologaciones y costos.