Selección Argentina
Selección Argentina Foto: REUTERS

La Selección Argentina entró en “modo Mundial” mucho antes del pitazo inicial: el cuerpo técnico ya envió una prelista de 55 futbolistas y, puertas adentro, maneja una certeza fuerte: hay 24 nombres que hoy corren con ventaja real para integrar la nómina definitiva de 26. El plan, igual, está atado a una condición que atraviesa toda la preparación: que no aparezcan contratiempos físicos en las semanas previas.

En ese escenario, el mapa de Scaloni se divide en dos: por un lado, un bloque base que se sostiene por rendimiento, experiencia y roles ya aceitados; por el otro, dos cupos que todavía generan discusión fina. Uno apunta al armado defensivo y el otro abre una pelea cerrada entre futbolistas con presente y características distintas, donde cada detalle (forma, minutos y polifuncionalidad) puede inclinar la balanza.

El núcleo que se repite: arqueros y columna vertebral

En el arco, la lectura es bastante nítida: la idea es mantener una terna con Emiliano “Dibu” Martínez y Gerónimo Rulli como piezas consolidadas, y con Juan Musso bien posicionado para completar el trío. En la preselección también aparecen otros nombres, pero el “corte” imaginado por el staff se apoya en la continuidad de esos tres.

Lionel Messi, Selección Argentina vs Zambia. Foto: REUTERS

La defensa también exhibe un esqueleto reconocible, con laterales y zagueros que vienen siendo parte del ciclo: Nahuel Molina y Gonzalo Montiel en la derecha, y una base de centrales encabezada por Cristian Romero y Nicolás Otamendi, con opciones como Lisandro Martínez y Leonardo Balerdi para sostener variantes. Del lado izquierdo, Nicolás Tagliafico aparece como nombre fuerte en la estructura.

Mediocampo: mezcla de presión, pase y llegada

En la mitad de la cancha, el cuerpo técnico proyecta un grupo amplio que combina recuperación, primer pase y presencia ofensiva. En esa proyección aparecen Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Leandro Paredes, Alexis Mac Allister y Exequiel Palacios, junto con futbolistas que aportan perfiles complementarios como Thiago Almada y Nicolás Paz. También asoma Giuliano Simeone como alternativa dinámica para distintas alturas del campo.

Un punto a favor de varios de estos nombres es la versatilidad: hay piezas capaces de ocupar más de una función o de adaptarse a contextos distintos de partido (presión alta, bloque medio, transiciones). En un Mundial largo esa cualidad suele pesar tanto como el talento individual.

Ataque: cuatro con boleto casi sellado

Arriba, la lista se vuelve más predecible: Lionel Messi lidera la estructura ofensiva y aparece acompañado por Julián Álvarez, Lautaro Martínez y José Manuel López como delanteros con lugar prácticamente asegurado en el escenario actual. La decisión de conservar un frente de ataque potente y con gol se alinea con el objetivo de defender el título conseguido en Qatar 2022.

Los 2 cupos en juego: dónde está el verdadero suspenso

1) La incógnita defensiva: un lugar que puede cambiar el equilibrio

El primer foco de incertidumbre está en la última pieza para completar la defensa. En la carrera, Marcos Acuña aparece muy bien perfilado por su nivel reciente y porque conoce el ecosistema del seleccionado. Sin embargo, en la conversación también surgen alternativas que empujan desde atrás, con perfiles distintos según lo que se busque: una opción más de zaguero (para cerrar con tres centrales), o una variante de lateral suplente del “3” titular.

Entrenamiento de la Selección argentina en Ezeiza.
Entrenamiento de la Selección argentina en Ezeiza. Foto: @Argentina

Ahí se mezclan nombres como Marcos Senesi y Facundo Medina (competencia por un rol defensivo más central) y también la discusión sobre quién acompaña a Tagliafico como recambio natural en el lateral izquierdo, donde se mencionan Acuña y Gabriel Rojas como contendientes directos. En pocas palabras: no es solo “un apellido”, sino qué tipo de defensor necesita Scaloni para completar su rompecabezas.

2) El último pasaje “multiuso”: una pulseada con peso propio

El segundo cupo abierto es el más atractivo, porque reúne futbolistas que podrían cubrir funciones diferentes: desde un interior con pausa, hasta un volante con recorrido o una pieza ofensiva para cambiar partidos. En esa carrera aparecen Giovani Lo Celso (histórico del ciclo), Máximo Perrone (con una temporada destacada), Franco Mastantuono (apuesta de enorme proyección) y Emiliano Buendía (con valor por incidencia reciente en su equipo).

Ese lugar suele definirse por márgenes mínimos: minutos reales, estado físico, encaje con los socios de la mitad y, sobre todo, la posibilidad de aportar una herramienta que hoy no esté “duplicada” en los 24 que parecen encaminados. Por eso, más que una competencia por nombre, es una competencia por utilidad táctica.

La hoja de ruta: entrenamientos, base en Kansas y amistosos

La planificación inmediata también está marcada: se espera que, hacia la última semana de mayo, varios futbolistas que actúan en ligas europeas viajen para entrenarse en Argentina tras el cierre de la temporada, y luego la delegación tiene previsto aterrizar el 1° de junio en Kansas, elegida como base de operaciones.

Con el campamento instalado, el equipo apuntará a dos amistosos de preparación: 6 de junio vs Honduras (en Texas) y 9 de junio vs Islandia (en Alabama). Después llegará el debut mundialista, ya con rivales y fechas marcadas: el estreno será el 16 de junio ante Argelia, seguido por Austria (22/6) y Jordania (27/6) en la fase de grupos.

La prelista de 55: señales de recambio y algunas ausencias ruidosas

La preselección amplia, además de cubrirse ante lesiones, también deja pistas: incluye juveniles y apuestas, y al mismo tiempo exhibe ausencias que llaman la atención. Entre los nombres que distintos medios señalaron como bajas relevantes aparecen Paulo Dybala y Franco Armani, además de casos condicionados por lesiones como Juan Foyth. Es, en definitiva, una foto del presente: rendimiento y disponibilidad pesan tanto como el recorrido.

Conclusión: con el 90% del plantel perfilado, el tramo decisivo se juega en detalles: el último ajuste defensivo y la pieza “comodín” que complete el banco con una herramienta distinta. Y en un Mundial, esa diferencia mínima puede terminar siendo enorme.