Crisis en un emblema de la carne argentina: el frigorífico ligado al origen de Paty pidió concurso y enfrenta una deuda histórica
La histórica firma se presentó en concurso preventivo de acreedores tras meses de crisis financiera, despidos y actividad mínima. Arrastra deudas por más de $40.000 millones y busca evitar un colapso definitivo mientras intenta reordenar sus pasivos.

La profunda crisis que atraviesa la industria frigorífica argentina sumó en las últimas horas un caso de alto impacto simbólico y económico. Frigorífico General Pico, una de las empresas históricamente vinculadas al origen de la hamburguesa Paty, se presentó en concurso preventivo de acreedores con una deuda que supera los $40.000 millones, tras meses de parálisis, despidos y negociaciones fallidas para evitar el colapso.
La decisión fue comunicada este 31 de marzo de 2026 por sus autoridades, Ernesto “Tito” Lowenstein y Alan Lowenstein, quienes reconocieron que ya no quedaban alternativas privadas viables para sostener la operatoria sin intervención judicial. La empresa se suma así a una lista creciente de compañías que acuden a la Justicia para intentar ordenar pasivos y preservar, al menos parcialmente, su continuidad.
Un pasivo que se volvió insostenible
Los números del deterioro financiero son contundentes. De acuerdo con los registros del Banco Central, la firma acumula 1.152 cheques rechazados por un monto cercano a los $15.800 millones. A eso se suma una deuda bancaria de alrededor de $24.300 millones, gran parte de ella ya clasificada como de alto riesgo crediticio.
Solo esos dos rubros elevan los compromisos por encima de los $40.000 millones, sin contabilizar deudas con proveedores, obligaciones laborales ni otros compromisos financieros. El agravamiento del cuadro es reciente: apenas dos meses atrás, una parte importante del pasivo todavía figuraba bajo “seguimiento especial”, una categoría menos crítica en el sistema financiero.
Además, la empresa había emitido pagarés en el Mercado Argentino de Valores, con vencimientos concentrados en el segundo trimestre del año, lo que terminó de presionar una caja ya debilitada.

Meses de intentos fallidos para evitar el concurso
Antes de llegar a esta instancia, el frigorífico exploró múltiples alternativas. Entre ellas, la venta total del establecimiento, el alquiler de largo plazo y distintos esquemas de cesión de la explotación. Incluso se analizaron propuestas que contemplaban desembolsos millonarios y contratos a varios años, pero ninguna logró avanzar.
Según explicaron desde la conducción, las negociaciones se trabaron frente a la falta de acuerdos con acreedores clave, lo que terminó por agotar las opciones extrajudiciales. En paralelo, la empresa venía operando con actividad mínima, con suspensiones de personal y recortes en la faena diaria, que cayó de niveles históricos a cifras prácticamente testimoniales.
Impacto laboral y regional en La Pampa
Frigorífico General Pico es una pieza clave en la economía del norte pampeano. Opera dos plantas industriales, ubicadas en Trenel y General Pico, y durante décadas fue uno de los principales empleadores privados de la zona.
En los últimos meses, el ajuste fue severo: cerca de 200 trabajadores fueron despedidos y el resto quedó en un esquema de suspensiones prolongadas. El impacto excede a la empresa: transportistas, productores ganaderos y comercios locales también sufren las consecuencias del freno productivo.
El peso simbólico de Paty y una aclaración clave
Si bien el frigorífico está fuertemente asociado al origen histórico de la hamburguesa Paty, desde el entorno de la marca reiteran una aclaración importante: Paty no pertenece actualmente a esta compañía. La marca es hoy propiedad del grupo brasileño BRF y opera con total normalidad, sin vínculo operativo con la crisis de General Pico.
Aun así, el apellido Lowenstein conserva un enorme peso simbólico en la historia de la industria alimentaria argentina, lo que explica la repercusión del caso.
Un reflejo de la crisis del sector cárnico
El concurso preventivo de General Pico no es un hecho aislado. La caída del consumo interno, la volatilidad de las exportaciones, el aumento de costos financieros y la restricción del crédito golpean de lleno a frigoríficos con estructuras grandes y alta dependencia del comercio exterior.
En ese contexto, el expediente judicial aparece como la última herramienta para ganar tiempo, renegociar deudas y evaluar si existe algún camino que permita reactivar la actividad sin un cierre definitivo.

















