Economía “partida”: ¿Por qué en Argentina, el consumo marca récord pero caen las ventas?
La economía avanza aunque la industria retrocede: el consumo privado alcanza niveles récord pero las ventas en los supermercados siguen en caída.

Argentina no atraviesa a una recuperación cíclica tradicional, sino que asiste a la configuración de un nuevo equilibrio estructural. La economía avanza aunque la industria retrocede: el consumo privado alcanza niveles récord pero las ventas en los supermercados siguen en caída.
En ese contexto, el PBI crece 4,4% en 2025 y 1,9% en el arranque de 2026 con un nivel de consumo privado en máximos dado el incremento del 4,1% respecto a 2023. al mismo tiempo, las ventas de supermercados, indicador clave de la salud económica de los hogares, siguen sin remontar y acumulan en el primer bimestre del año una caída de una caída de 2,1%.
El nuevo mapa del consumo, con motores específicos que funcionan a distintas velocidades. Por un lado, los bienes durables han liderado el rebote de manera espectacular, impulsados por la expansión del crédito y una notable baja en sus precios en comparación con otros servicios.
Por otro, el patentamiento de automóviles creció un 44,2% en unidades respecto a 2023, mientras que el mercado de motocicletas aumentó un 38,1%. En contraste, el consumo masivo, aquel que se mide en las góndolas de los supermercados y afecta el día a día de la mayor parte de la población, muestra un desempeño magro. Las ventas en supermercados registraron una caída del 9,3% en términos reales a nivel nacional, reflejando el bajo dinamismo de los salarios reales y del empleo en sectores intensivos en mano de obra.
También la geografía del consumo en esta nueva etapa es marcadamente desigual y rompe con los ciclos de recuperación generalizada del pasado. Mientras algunas provincias experimentan un auge notable, otras permanecen rezagadas con brechas que superan los 60 puntos porcentuales. Río Negro, con un incremento del 70,4% en patentamientos de autos, Jujuy con un 61,3% y Chubut con un 59,4% encabezan el mapa de la reactivación. En el extremo opuesto, provincias como Salta y Misiones muestran avances de apenas el 8,7% y el 10,4% respectivamente.
El caso de Neuquén es emblemático: impulsada por la febril actividad de los hidrocarburos, la provincia registró un crecimiento del 44% real en ventas de supermercados, un 49% en motos y un 39% en autos, siendo la única jurisdicción del país que logró expandir su empleo privado formal en un 2,1%.

Los sectores que lideraron la expansión económica, como la pesca (+26,2%), el sector bancario (+22,4%) y el agro (+19,4%), tienen un peso relativo menor en la masa salarial total, lo que limita su capacidad para derramar ingresos de forma agregada. Por el contrario, sectores de gran tamaño e intensidad de empleo como la construcción y la industria registraron caídas del 12,2% y 4,1% respectivamente, afectando seriamente el poder de compra en los centros urbanos industriales.
Un pilar fundamental de este nuevo mapa fue la explosión del crédito al sector privado, que se duplicó en términos reales en todas las provincias del país entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025. La expansión fue especialmente vertiginosa en Jujuy (+312%) y Catamarca (+287%), permitiendo que la adquisición de bienes durables se mantuviera firme incluso en un contexto de ingresos familiares debilitados.
Sin embargo, este fenómeno no está exento de nubarrones: la mora de los hogares supera hoy 10%, su nivel más alto desde 2010, lo que enciende alarmas sobre un posible sobreendeudamiento de las familias.

En definitiva, Argentina no asiste a una recuperación cíclica tradicional, sino a la configuración de un nuevo equilibrio estructural. Este mapa del consumo, fragmentado y asimétrico, parece ser la marca distintiva de un régimen que premia la productividad sectorial y el acceso al capital, mientras redefine las pautas de comportamiento de un consumidor argentino que hoy navega entre la oportunidad del crédito y la restricción del salario diario.

















