Alertan por los precios altos del pescado en la antesala de Semana Santa: “Los frutos del mar corren el riesgo de convertirse en productos de lujo”
Un estudio de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP) demostró la brecha amplia de precios entre el precio de origen y los precios de góndola del pescado.

La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP) publicó un informe de su Observatorio de Consumo en el cual advirtió una distorsión en el mercado interno argentino respecto al precio minorista, un aumento de casi un 800% en tres años y un consumo estancado en el nivel más bajo de todas las épocas. Además, el estudio afirmó que la escalada de precios se explica por la intermediación comercial.
Mientras el pescado descargado en puerto apenas registró subas moderadas en las últimas tres temporadas, el valor que paga el consumidor final en supermercados y pescaderías se multiplicó por grandes montos. Este reporte se dio a horas del comienzo del fin de semana XXL por Semana Santa.

El estudio se llevó a cabo sobre 364 comercios minoristas y mayoristas entre el 10 y el 28 de marzo, sumado a valores de sitios online de las principales cadenas de retail, lo que permitió comparar los precios físicos con los digitales y construir una base nacional de referencia.
Los resultados arrojan que el precio del filet de merluza fresco subió de $104,73 pesos en abril de 2016 a los $9.800 pesos por kilo en 2025, llegando a un promedio de $14.000 por kilo en 2026.
Por su parte, el salmón rosado promedio pasó de $14.000 pesos por kilo en 2023 a $55.000 en marzo de 2026. Uno de los productos más consumidos por los argentinos, las rabas de calamar, pasaron de los $5.000 pesos por kilo a $30.000, lo cual significó un aumento de 500%.

La diferencia de aumentos en comercios y el pescado de origen demostraron una suba registrada en los márgenes aplicados en los tramos intermedios de la cadena comercial. Para afirmarlo, tomaron el precio de la merluza fresca en puerto actualmente a $1.700 pesos por kilo y que, al momento de pasar por el circuito de distribución mayorista, su valor promedio asciende a $5.000 pesos por kilo. Sin embargo, cuando el pescado llega al consumidor final, el precio promedio nacional registrado por el estudio alcanza cerca de $14.000 pesos por kilo.
Es decir, como resultado, relevaron que el precio del pescado puede multiplicarse hasta ocho veces entre el momento de la descarga en puerto y la venta en el mostrador, mostrando un incremento cercano al 723% en la cadena comercial. El informe de FULASP señaló que esta relación constituye la mayor distorsión entre precio de origen y precio minorista observada en la última década.
Precio del pescao: el balance del estudio de la FULASP
Raúl Cereseto, Presidente de la FULASP, afirmó: “El precio del pescado en banquina se mantiene prácticamente igual desde hace tres años. Sin embargo, el consumidor argentino paga valores desorbitantes en el mostrador. Esto no responde a costos de origen: responde exclusivamente a una clara especulación comercial. El aumento en puerto del filet de merluza explica apenas el 13% del incremento que termina pagando el consumidor”, agrega.

En ese sentido, Cereseto manifestó que “el pescado argentino termina siendo accesible en los mercados internacionales, pero cada vez más caro para los propios argentinos”. Finalmente, el estudio concluye que la situación exige políticas públicas urgentes para transparentar la cadena comercial y propone:
- Trazabilidad de precios desde puerto a góndola
- Monitoreo de márgenes comerciales
- Programas de promoción del consumo interno
- Acuerdos de precios para especies de consumo masivo
Para Raúl Cereseto, “sin estas medidas, la brecha entre el precio real del pescado y el que paga el consumidor seguirá ampliándose, consolidando un mercado donde los frutos del mar corren el riesgo de convertirse en productos de lujo”.

















