Préstamos del Banco Nación: cómo funcionan los créditos hipotecarios que se ajustan por UVA
En medio de la polémica por el acceso de funcionarios nacionales a este tipo de financiamiento, el Banco Nación mantiene vigente una línea de créditos hipotecarios ajustados por UVA, que permite financiar hasta el 75% del valor de la propiedad.

En medio del escándalo por el acceso de funcionarios nacionales a créditos hipotecarios, el Banco Nación mantiene vigente una línea de préstamos. Este beneficio está destinado a quienes buscan comprar su primera vivienda, en el marco del regreso de este tipo de financiamiento al sistema financiero.
Acceder hoy a un crédito hipotecario en el Banco Nación exige ingresos formales elevados y estabilidad laboral. Aunque el regreso de los préstamos UVA reactivó el interés por la vivienda propia, los números muestran que se trata de una opción limitada a un segmento reducido.
Así funcionan los créditos hipotecarios del Banco Nación
El banco financia hasta el 75% del valor del inmueble. El resto debe ser cubierto con ahorros propios. Los créditos están ajustados por UVA, es decir, se actualizan según la inflación, y tienen una tasa nominal anual que varía según el perfil del cliente.
A su vez, el portal oficial de la entidad financiera publicó un simulador de Créditos Hipotecarios para la Vivienda en Uva, que permite calcular el monto a devolver según plazos y cobro de haberes en el Banco Nación.

Por ejemplo, si la propiedad cuesta USD100.000, el ahorro debe ser de USD25.000 y se puede recibir financiamiento por una suma de USD75.000.
Siguiendo con el ejemplo, para quienes cobran el sueldo en el Banco Nación y eligen un plazo de 20 años, la cuota inicial ronda los $914.418 mensuales. En este caso, los ingresos netos conjuntos (titular y codeudores) deben ser de $3.657.670, mientras que el ingreso mínimo del titular no puede bajar de $1.828.835.
Si el plazo se extiende a 30 años, la exigencia se reduce parcialmente. La cuota baja a $808.619 y los ingresos requeridos pasan a $3.234.476 entre titulares y codeudores, con un mínimo de $1.617.238 para el titular.

El escenario cambia para quienes no acreditan el salario en le entidad. En ese caso, la tasa sube al 12% anual y la cuota inicial se eleva a a $1.168.528 a 20 años. Los ingresos netos exigidos alcanzan los $4.674.111 en conjunto y $2.337.055 para el titular.
A 30 años, sin cuenta sueldo, la cuota desciende hasta $1.091.615, pero los ingresos siguen siendo elevados: $4.366.460 entre titulares y codeudores, y $2.183.230 como mínimo individual.
Estas condiciones dejan afuera a amplios sectores. Los trabajadores informales, cuentapropistas o personas con ingresos variables enfrentan grandes dificultades para cumplir con los criterios de elegibilidad, que hoy priorizan la formalidad y la continuidad laboral.

Aun así, los créditos hipotecarios muestran uno de los niveles de morosidad más bajos del sistema. El motivo es claro: accede un universo acotado de personas con capacidad de pago sólida, que tienden a priorizar el cumplimiento de la cuota.
En términos de mercado, durante 2025 se otorgaron 44.305 préstamos hipotecarios en la Argentina, el cuarto registro más alto desde 2004, lo que confirma una recuperación gradual del crédito.
Como referencia, los valores de las cuotas se acercan a los del alquiler. En Ciudad de Buenos Aires, alquilar un monoambiente cuesta en promedio $704.704, mientras que un dos ambientes ronda los $814.659 y un tres ambientes, $1.094.451, según Zonaprop.
En paralelo, la actividad inmobiliaria mostró señales mixtas. En febrero de 2026 se registraron 3.567 escrituras en CABA, un 17% menos que un año antes. En el 17% de las operaciones se concretó una hipoteca, cinco puntos menos que en febrero de 2025.















