La generación Z desafía los liderazgos en el aspecto laboral. Foto: Freepick
La generación Z desafía los liderazgos en el aspecto laboral. Foto: Freepick

La noche ya no es lo que era. Podría ser una frase dicha por un viejo tanguero en Argentina, pero no. Es una realidad cada vez más marcada: el cambio cultural de la denominada Generación Z, los nacidos entre 1995 y 2010, que está definiendo las nuevas tendencias sobre las relaciones humanas.

Uno de los aspectos centrales son las fiestas nocturnas, que ya no son una meta semanal de los jóvenes. No es que odien la noche, sino que se centran en otras prioridades. Cuando antes se esperaba con ansias el fin de semana, la Generación Z tiene otras metas. Evita el alcohol como fuga emocional. Rechaza las conexiones fingidas y las charlas vacías.

Hoy la meta es despertar temprano con la mente clara y el cuerpo listo. La prioridad es dormir temprano, leer antes de acostarse, hidratarse bien y cuidar el enfoque mental y físico.

Investigaciones científicas sobre las nuevas generaciones aseguran que la tendencia es clara. Los jóvenes toman menos alcohol que las generaciones anteriores. Prefieren encuentros pequeños o quedarse en casa. Valoran la salud mental y la autonomía.

¿Cambian los rasgos jerárquicos con la generación Z?. Foto: Freepick
¿Cambian los rasgos jerárquicos con la generación Z?. Foto: Freepick

La anestesia colectiva que producían las fiestas nocturnas de larga duración y rodeadas de alcohol, drogas y relaciones sin sentido parecen llegar a su fin. Hoy la disciplina y la claridad mental son el nuevo estatus.

La Generación Z dejó de confundir el exceso con la libertad. Ya no buscan perder el control, sino ganarlo. Menos alcohol y más claridad es la meta. Por eso, los jóvenes prefieren el bienestar personal ante la fiesta intranscendente. La estrategia de sentirse bien y en plenitud con lo que sienten es la clave en este cambio cultural global.