Tras una serie de amenazas de Donald Trump, las potencias mundiales que apoyan a Irán en su “guerra ideológica” con Estados Unidos
El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, aseguró que Trump “tiene las manos manchadas de sangre”, tras los ataques que Estados Unidos realizó en junio contra su país. En ese contexto, el apoyo de dos importantes naciones cobra suma importancia.
Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca el 20 de enero de 2025, Estados Unidos llevó a cabo acciones militares en seis países, la mayoría de ellas bombardeos selectivos con aviones o drones contra objetivos que Washington considera estratégicos. Uno de los que más revuelo generó fue la operación ‘Midnight Hammer’ que consistió en el ataque a tres instalaciones nucleares de Irán con bombarderos B-2 y misiles Tomahawk.
Teniendo en cuenta este antecedente, la República Islámica considera como una amenaza los dichos de Donald Trump y de Benjamin Netanyahu sobre las protestas que vive el país y no permitirá que continúen sin respuesta. Afortunadamente para sus objetivos, Irán tiene una poderosa alianza con dos potencias mundiales que se encuentran en las antípodas de Estados Unidos, China y Rusia.
Los tres países reforzaron su cooperación militar con ejercicios conjuntos que representan un desafío indirecto a la influencia de Norteamérica en regiones estratégicas.
Cómo son las maniobras militares entre Irán, China y Rusia
Las maniobras militares conjuntas entre Irán, China y Rusia se organizan en torno a ejercicios navales específicos que se desarrollan en zonas marítimas consideradas estratégicas a nivel global. Uno de los ejemplos más recientes es Security Belt 2025, una serie de entrenamientos llevados a cabo en aguas cercanas al puerto iraní de Chabahar, una ubicación clave por su salida al océano Índico. En estos ejercicios participaron las armadas de los tres países con un despliegue significativo de recursos, que incluyó más de diez buques de guerra, fuerzas especiales, unidades de buceo y equipos de apoyo.
Durante estas maniobras se ejecutaron distintas operaciones coordinadas en el mar, que abarcaron entrenamientos de combate enfocados en la lucha contra el terrorismo marítimo, simulacros de rescate de embarcaciones en peligro y prácticas de respuesta ante incidentes en alta mar. El objetivo principal fue mejorar la interoperabilidad entre las fuerzas navales, es decir, la capacidad de actuar de manera conjunta y eficaz frente a escenarios complejos, algo que requiere altos niveles de coordinación táctica y comunicación entre flotas de distintos países.
Este tipo de ejercicios no constituye un hecho aislado, sino que forma parte de una dinámica que se viene consolidando desde 2019. Desde entonces, Irán, China y Rusia realizan entrenamientos periódicos bajo el formato conocido como Marine Security Belt. Según las versiones oficiales, estas maniobras buscan reforzar la seguridad marítima, combatir la piratería y promover una cooperación más estrecha entre las armadas participantes, especialmente en regiones donde el tránsito marítimo es intenso y vulnerable a distintos tipos de amenazas.
Las operaciones se caracterizan por su nivel de organización y complejidad. No se trata de ejercicios simbólicos, sino de entrenamientos multinacionales estructurados que permiten poner a prueba cadenas de mando, sistemas de comunicación y protocolos de acción conjunta. Esta experiencia compartida fortalece los vínculos bilaterales y trilaterales entre los países involucrados y, al mismo tiempo, mejora su capacidad de actuar de forma coordinada en situaciones reales de conflicto o crisis.
En cuanto al contenido de los entrenamientos, las maniobras abarcan un amplio abanico de escenarios propios del combate naval moderno. Incluyen desde acciones contra amenazas no tradicionales -como la piratería, el terrorismo marítimo o la extorsión en rutas comerciales- hasta ejercicios de rescate en alta mar y prácticas de comando y control entre flotas. Este enfoque refleja un interés que va más allá de una simple demostración de poder militar, ya que apunta a gestionar riesgos concretos que afectan la seguridad del comercio internacional.
No es casual que estas actividades se desarrollen en áreas de alta relevancia geopolítica, como el Golfo de Omán y el norte del océano Índico. Por estas zonas circula una parte sustancial del petróleo y de las mercancías que se comercializan a nivel mundial, y en ellas convergen intereses de potencias occidentales, como Estados Unidos.